Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Amelia del Castillo

AMELIA DEL CASTILLO


ES OTRA COSA

Salí a buscar el rastro del silencio y sólo hallé
el ladrido de los perros y al viento hostil mordiendo
la piel oscura de la noche.

No es que intente recobrar el canto
del ave en el alero, ni la pizca de sal, ni el pan al horno.
Ni siquiera la brújula que apunte al Sur,
o el sol del este, o la estrella Polar.
Es otra cosa.
Es este pisotear de nubes y de arenas.
Este aluvión de ruinas mirándome con hambre
en los espejos.
Es saber
que más allá del horizonte, detrás del mar y las orillas,
arando sangre a sangre por la espalda tenaz 
persiste el hierro.
Es saber
que no hay voz ni flecha ni relámpago
capaz de abrir a tajos  los ojos de las piedras.
Es este despedirme de mí misma
sin saber
si es partida o es regreso.

ALIANZA

No,
no anochezcas su paso,
no desgarres su aguda transparencia.
Deja que la palabra
atraviese montañas. Deja que viaje intrépida
sobre el lomo del tiempo
horadando el silencio milenario
de las piedras y de los sordos de alma.
Deja que vuele, tan ligera y blanca,
que se deshaga en polvos estelares.
Que se vista de música y de auroras
estremeciendo las conciencias
huérfanas de palabras.
Deja que truene en furia,
que se desate en cólera estrenada,
que golpee y se encone y se desgarre
en flechazos de luz,
hasta de luz cegar a los que mueren
a sorbos de ceguera de palabras.

TAN CERCA DEL UMBRAL DE LA ALEGRÍA

y tan lejos de todo.
Parece que una flecha encendida
me corriera de norte a sur
hurtándome las sombras.

Llevo el vestido leve de la otra que fui
ya no sé cuándo,
las manos extendidas sin reclamo, 
la raíz afianzada sin premura,
un mapa de caminos sin distancias,
el visado sin números ni nombres
y una sorisa nueva para el viaje.

Me llevo de la mano y voy de frente:
no importa que anochezca en otra parte.

NO ES IGUAL, NO

Ni el mar, ni tú, ni yo, ni nada.
Pero dibuja el sol hilos de luz
en los cristales del alma
y hay un niño dormido,
un puñado de sal, un reloj,
un surco, una semilla.

No es igual, no.
Pero galopa el potro del recuerdo,
y el horizonte en llamas
inquieta las cenizas
de tanto incendio ahogado.

No es igual, no.
Ni el mar, ni tú, ni yo… Y sin embargo,
ya ves: un ayer, un quizás, un hoy,
un todavía.
Un zumbido de acasos desperezando el tedio…
Y la espiga que nace,
y la raíz que muere.
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Un comentario el “Poemas de Amelia del Castillo

  1. Mariana B.
    23/09/2012

    Poesía.

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Esta entrada fue publicada el 23/09/2012 por en Poesía.
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