Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Camarero, hay una emoción en mi sopa y otros poemas

PEPE RAMOS

apaguen sus teléfonos móviles y guarden silencio porque aquí se va a desarrollar la gran historia del mundo. Si escuchan con atención podrán oír el sonido del velcro de la luz al desprenderse del día, el suspiro acallado de la adolescente que sostiene temblorosa en su mano el segundo predictor, gente que dice te quiero queriendo decir me cago de miedo, los disparos, los gritos, los portazos, que a cambio yo les prometo ahogar con mi voz la confesión de eso que cada uno de ustedes calla para que le podamos seguir mirando a la cara, no vaya a ser que empecemos recitando poemas y acabemos llamando a las cosas por su nombre.

Camarero, hay una emoción en mi sopa 

Preservativos.

Una nacionalidad.

El cinturón de seguridad.

Gafas de sol.

Un plan de jubilación.

Cremas de protección solar.

Zapatos.

Dos apellidos.

Un más allá.

Señores pasajeros:

hacen lo correcto

al recubrir sus corazones

con varias capas de barniz.

Hacen bien al vacunarse

contra lo imprevisto.

Nos asombra su cautela,

su perfecta estrategia

contra el resbalón.

Pero si miran por las ventanillas

aún podrán ver pasar la vida.

***

El coleccionista de tentativas

Vuelves de suicidarte otra vez.

Traes sepultado bajo la lengua
el cuerpo de un Cristo
cuya cruz es de neón verde
y su génesis genérico.

¿Buscas la ascensión
o te conformas con la baja?
Aún estás a tiempo, huye del delirio,
vuelve al cauce plácido de la cordura,
déjanos las gestas psicóticas
a los crónicos:

danos la paz.

Por mucho que te empeñes
—Lázaro autolesivo—
simular un suicidio no es resucitar.

***

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Martin Luther King

Onirican Express

Tengo un sueño recurrente, un sueño profundamente arraigado en el consumismo:

Sueño cada noche que despierto en un centro comercial diferente pero a la vez idéntico a sus semejantes. Sueño que empujo carritos que levitan sobre la niebla, con mostradores atendidos por ángeles, expositores que ofrecen mercancías de colores nunca vistos antes. Sueño que compro —y si el sueño es muy vívido incluso hurto— kimonos azules, huevos de animales mitológicos, paracaídas… objetos que solo tienen valor para seguidores de Freud o Lacan, objetos inútiles en la vigilia.

A veces me despierto y acudo a comprar a centros comerciales que parecen diferentes pero son idénticos a sus semejantes. Empujo carritos con artrosis entre mostradores atendidos por súcubos y expositores de mercancías de colores inasibles para la retina. Inevitablemente compro —porque despierto temo robar— trajes azules, huevos en oferta, paraguas, muebles levemente suecos, yogures desnatados, tiritas, fundas para las fundas y somníferos con los que sueño que despierto en un centro comercial diferente pero a la vez idéntico a sus semejantes y empujo carritos que levitan sobre la niebla.

***

A.D.N. 

La más nociva y curiosa especie

es el homo sapiens.

Extermina

o

canoniza

con idéntica pericia.

Su casta domésticamente salvaje

le impulsa a matar.

Repta

e

intenta

a la vez despegar

y perpetuarse en un más allá.

No se cree animal

y aspira

a

ser dios.

Humano tampoco es.

Se reproduce por ganas de joder.

***

Declaración del pagafantas*

Voy a quererte

por amor al arte de quererte.

Voy a quererte a fondo perdido,

en vano, en balde, en saco roto,

incluso vestida.

Voy a quererte

apestando a Benedetti y a Platón,

al modo de los que son tan buenos

que parecen tontos.

Voy a quererte hasta sin querer

y voy a madrugar también

para hacerlo adrede.

Voy a quererte quieras o no quieras,

a quererte muy a pesar tuyo,

mucho más que tú a ti misma.

Voy a quererte tan bien tan bien

que si un día por lo que sea

me correspondes

me das un disgusto.

*Pagafantas: en argot, el joven que no se atreve a dar el paso definitivo en una conquista amorosa por miedo.
Pepe Ramos

Pepe Ramos

Pepe Ramos, Madrid 1971. Ha publicado los poemarios Samsara (Crepitus, 1998), La copa rota (Línea de fuego, 1999), Cinco formas de dar pena (Crepitus, 2002) y La ansiedad del escapista (Huacanamo, 2012). En narrativa ha publicado los libros colectivos Sobras incompletas (Vosa, 1995) y Tres pájaros (Crepitus, 2001). Ha sido antologado en New spanish poetry (Nueva poesía española), Poemas para cruzar el desierto, Siete samurais, Agua: símbolo y memoria, Poesía para bacterias, El Tejedor en… Madrid, Polwysep w wierszu (Península en verso), Poesía en sidecar, Poesía en Los Jacintos, Esto no rima y en Diez de diez.

Ha coordinado la antología de poesía madrileña Poesía Capital (Sial, 2008). Parte de su obra se ha traducido al inglés, al italiano y al polaco. Ha sido becado por la Fundación Rafael Alberti y representó a España en los primeros encuentros de Poesía Joven Europea (París 2004). Ha trabajado entre otras muchas cosas como redactor, profesor de talleres literarios y guionista de videojuegos.

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Información

Esta entrada fue publicada el 05/01/2013 por en Poesía.
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