Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Marialuz Albuja

MARIALUZ ALBUJA

 

Me dejo llevar por el agua sin nombre

que invade la tierra y su entraña.

Aprendo a encontrar el camino que sepa llevarme a mis propios inicios

al cauteloso rincón donde guardo tus besos

al cofre capaz de traerme tu última imagen,

la que imprimiste en mi pecho

cuando cerramos la puerta de todo lo que hasta entonces conocíamos

cuando me desprendí de tu arquetipo y me quedé con una idea equivocada

cuando me fui al otro lado del mundo

y detrás de la niebla

hasta ahora

me hundí.

***

No soy yo

ni soy esto que escribo.

Tampoco soy la sombra de lo que habría querido ser

o escribir.

Menos aún, mi rostro en el espejo

fiel a su imagen

desde hace cuánta soledad en los relojes.

No soy la madre de tres hijos

ni la mujer de un irlandés americano

misógino, anarquista

ni el fantasma de mí

ni la serpiente en que pensé me había convertido

(en los poemas para Ulises

tú lo sabes).

No soy mis manos

aunque me llama la atención su tosquedad

y su simpleza.

No soy el poema que sigo esperando en las noches despejadas

-como caído del cielo-

y nada tengo que ver con ésa que se sienta a leer versos en la mecedora.

Pero me he acostumbrado tanto a mí

que tengo miedo de perderme

aunque, en verdad, no pierda nada si me esfumo

si mis sentidos

mis ideas

mis terribles presunciones

hacen un pacto con la muerte

a mis espaldas.

Tal vez por eso

mi pequeño personaje

inútilmente se entretenga en fantasías y supuestos…

Intimidado frente a aquello que sí soy

no puede más que alucinar

por si le creo, nuevamente, sus mentiras.

***

Vengo del reino de la luz

y  pese a tanta oscuridad

la luz ocupa espacio en mí

definitivo.

Y qué si una tarde me pude lanzar cuesta abajo.

Vengo del reino de la luz.

En mí, la vida.

 ***

Del jardín de nuestra infancia quedó un túnel de ciprés

que el bisabuelo vio crecer hace cien años

terciopelo de las guabas esparcidas en el césped

humedad en la pileta derrumbada

fulguraciones de la luz entre las plantas.

Tal vez por eso aún el tiempo no se ha ido.

Todos me dicen que lo han visto en aquel sitio

como quien mira sus rituales

despojado de sí mismo.

Fiel a su entonces.

Detrás de la brisa

esperando.

***

SIMULTÁNEAS ALREDEDOR DEL MUNDO

Recibo la llegada de la noche.

Golpeo el teclado

este hermoso piano de vocales y consonantes que lanzan su música inaudible

dejando que la ciudad se me escape lentamente por el oído izquierdo

mientras por el derecho me invade la tierra cruda que está del otro lado

los chaquiñanes detrás de mi casa…

Si los seguía me llevaban a la autopista

que sin saberlo rompe los montes

separa el campo

y mi madre

en su pequeño escarabajo por el camino empedrado

mientras yo, en la Gran Muralla,

bajo la luna llena

me recuesto.

***

Algo de oscuro en ese vuelco de la sangre

donde unos ojos imprimieron el terror de mis cuatro años

sin roce alguno que calmara el aluvión

sin un abrazo que ciñera mis rodillas.

Despedazada la matriz

endurecidos mis pulmones, ya sin aire.

No me salvé.

Apenas pude resistir entre las mantas

por si la luz

al otro día era un milagro

la fugitiva que me abriera pasadizos

para llegar a los horrores que en mi cuerpo se agazapan.

Algo de oscuro fue volviéndose poema

bajó hasta el fondo de mi voz

gritó por mí.

Marialuz Albuja

Marialuz Albuja

Quito, 1972. Ha publicado los poemarios Las naranjas y el mar, Llevo de la luna un rayo, Paisaje de sal, La pendiente imposible, obra premiada y publicada por el Ministerio de Cultura del Ecuador y está por publicar Detrás de la brisa, mención de honor del premio César Dávila Andrade. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, portugués, italiano, francés y euskera. Forma parte de antologías y publicaciones en América Latina y Europa. Actualmente vive en Quito y trabaja como traductora.

Contacto: mayayu5@hotmail.com

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Información

Esta entrada fue publicada el 06/04/2013 por en Poesía.
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