Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Suicidios

JUAN CARLOS VALLS


 

cuando pienso en el ir y venir. en lo arriesgado de ese gesto que repito como un adicto a no sé cuál costumbre me hago un ovillo y el corazón pone mamparas. levanta cercas. hace ardides de guerra como un soldado en el instante de decidir si inmolarse o avanzar a destajo sobre artefactos y cabezas.
estoy en esto por un deseo en miniatura. hice maletas de estropajitos relucientes y mercancía china para dar una idea de un mundo que no es menos hostil ni menos tántrico. qué me devuelve este viaje me pregunto para romper promesas. vender cuadros. quedarme sin aliento mientras los días de semana simulan un palo de agua? soy yo o el que estaba antes de la fuga? soy yo o el que vendrá después a recoger los estertores cuando repliegue el velamen y un horizonte menos neblinoso rompa la ola y devuelva el estanque sin loto si peces rojos sin meditación?
hacia el pasado los pasillos no conducen sino aprisionan. son tubos de ensayo sin tiempo. no adelantamos sino ponemos a pudrir memoria. lo que el desorden permite recordar. siempre hay un miedo rememorando la primera vez. una foto. un uniforme. un relámpago. una escalerilla. un descenso. hay palabras que deberían borrarse. ser olvidadas. reconstruirse para otros propósitos. significados que ya no conmueven. en este ir y venir lo que enajena es el océano. pasar sobre la mancha viva y atribuirle el inexplicable deseo de regresar cada vez menos caustico mas diestro en la zarabanda y el contrabando de sinuosidades. después la formación. la línea. el rostro vertical. el intercambio de sospechas. qué alegría tan rara la de apretarnos contra el vidrio y hallar un rostro conocido. el rostro de un muchacho al que acabaremos comprándole un teléfono. ¿qué pretendemos? ¿qué tendremos a cambio si él apenas tiene una bicicleta y una casa pequeña? está ahí viendo tu cara hundida contra su realidad que no entiendes que no podrás entender porque eres viejo y apegado a las buenas costumbres. decirle que te importa es como atornillar ilusiones. dile que volverás y su cabeza en tu pecho será un regalo.
 
 
II
 

mañana cometeré suicidio. no romperé mi cuello. no saltaré desde o hacia… no habrá un vómito zigzagueando desde mi boca hasta el tumulto de preguntas que como siempre terminan por apagarse. mientras resista trabajaré. haré moliendas y zafras de tiempo. un viaje corto. me quitaré los espejuelos y miraré a la cámara. cuando pregunten a qué diré que a todo. cuando pregunten de dónde la respuesta será otra pregunta. cómo voy a parar si las cabezas mas cercanas a mi cabeza han puesto pies en polvorosa. cómo voy a decir que está claro si la oscuridad es el próximo cruce de caminos. cuatro calles hacia mundos paralelos y en cada uno razones suficientes para llegar y plantar un estandarte. en cada uno máquinas que embotellan la angustia.
no hay azafrán ni hay lirio. aquí se va de un animal a otro. de un precipicio. un tren. de un crematorio a otro. lo que perseveramos no cuenta. lo que aprendimos. lo que arrastramos. lo que heredamos de los que hicieron antes el mismo recorrido de memoria es apenas palabrería. comezón. delirium tremens.
los ventanales están sucios. apaguen esa luz. limpien la mierda que hiede en hospitales y comercios. denle un chance al que pide permiso para alcanzar un destino. me voy me voy le digo a la que vende el viaje. me voy me voy le digo al que sospecha de mi regreso. se confabulan y me avientan al zoológico. me dan pan viejo. me azuzan con un látigo de palabras antiguas. soy yo les digo pero me desconocen.
 

Juan Carlos Valls
(Foto: cortesía del autor)


 

Juan Carlos Valls (Güines, 1965). Ha merecido importantes premios, entre ellos David, 1991, Loynaz, 1994, Orippo, 1995 (España), Calendario, 1996 y Erótica, de Los Palos 1998. Fue seleccionado entre los ganadores de la primera edición del concurso Pinos Nuevos, en 1993. Ha publicado los libros de poesía De como en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (La Habana, 1991), Los animales del corazón (La Habana, 1994), Los días de la pérdida (Pinar del Río, 1995), Yerbas en el búcaro rojo (Isla de la Juventud, 1996) y Conversaciones con la Gloria (La Habana, 1998). Además, sus poemas aparecen recogidos en las antologías Anuario de Poesía Unión de Escritores (La Habana, 1994), Poesía Cubana Hoy (España, 1995), El mapa del país (Chile, 1996), Surtidor (La Habana, 1997) y Alba Cubana (España, 1998), Antología de la poesía cubana del exilio (Aduana Vieja, 2011).

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Esta entrada fue publicada el 22/07/2017 por en Narrativa.
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