Revista Conexos

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Juan Cueto-Roig: Fruslerías que nutren la imaginación

J. A. ALBERTINI

La verdad se parece mucho
a la falta de imaginación.

Enrique Jardiel Poncela.

 

Al azar, abriéndolo al azar, con regocijo, sonrisas y carcajadas espontáneas; casi siempre solitarias, que terminan en un gesto serio y reflexivo, he leído la obra más reciente del poeta, escritor y traductor cubano, de imaginación universal, Juan Cueto-Roig. Por más señas villaclareño; remediano y hombre cercano a casas de fachadas blancas, portales de veranos calientes, playas de arenas finas y aguas caribeñas de tintes turquesa.
  FRUSLERÍAS, se llama el libro, Editorial Silueta, 2016, cuyo subtítulo es: Elucubraciones, Divertimentos y Contracuentos, ya que el autor en un prólogo que llama nota introductoria nos dice que el texto agrupa tan disímiles géneros que, contiene un poco de todo y para reafirmar la expresión toma una frase del hablar popular cubano y recalca: como en quincalla.
  Y así, como en quincalla Juan Cueto-Roig va desgranando sus cavilaciones y agudezas de apariencia distraída y jocosa, la mayoría cargadas de cuestionamientos certeros que abarcan vida, muerte, religión, filosofía y conceptos variados. Y para que el lector, se me antoja pensar, no le reclame explicación alguna, Cueto-Roig, en artilugio travieso, anuncia su defunción anticipada en Obituarios II publicado por el periódico el Nuevo Herald, de fecha marzo 19 de 2002: Juan Cueto, natural de Cuba. Servicios hoy a las 9:30 a. m. en Dade Memorial Park. Funeraria Bernardo García.
  Y liberado ya, a causa del fallecimiento literario, de opiniones no deseadas o requeridas el autor de Fruslerías, nos adentra en el juicioso mundo de sus aparentes elucubradas baratijas de quincalla pueblerina.
  Por supuesto, para escribir una obra de aspecto desenfadado y risa irreverente, se requiere un aguzado sentido crítico y humorístico sobre el comportamiento humano. Solo un escritor con disciplina, oficio e imaginación analítica, paradójicamente traviesa, se arriesga en aventura literaria semejante. Testimonio de mi opinión es la sólida trayectoria creativa de Juan Cueto-Roig. Sus libros de poesía: En la tarde, tarde, Palabras en fila, en clase y en recreo, En época de lilas, traducción al castellano de 44 poemas de E.E. Cummings. Cavafis, veintiún poemas traducidos del inglés, y Esas divinas cosas: tribulaciones y alegrías de un traductor, junto a los de narrativa como son: Ex-Cuetos, Hallarás lobregueces, Verycuetos, Veintiún cuentos concisos, Lo que se ha salvado del olvido y Verycuetos II, así como otros trabajos periodísticos y ensayísticos, avalan el riesgo que el escritor toma al convertir, por designio de su mente y pluma, el término castellano fruslería en calificativo contundente, a tomar en cuenta, cuando de situaciones controversiales livianas, profundas o embarazosas se trata y el lector-espectador ríe, juzga y condena en un espacio de tiempo teatral limitado a la razón individual.
  Y soslayando las dudas del autor, que confiesa que el texto Fruslerías se debate entre viñetas, epigramas o divagaciones, me atreveré a comentar algunas de las deliciosas y perspicaces… Viñetas, epigramas, divagaciones… Bueno, de esa manera las califica Juan Cueto-Roig. No obstante, el contenido del libro, sin mayores preocupaciones de encasillamiento, habla y por sí solo atrapa la inteligencia del que se asoma a la ventana de sus páginas.
  Asepsia, en menos de veinte líneas, el autor nos pasea por los 70 años de la vida inútil, higiénica y extremadamente pulcra de Olimpio Pérez, el cual por no contaminarse con los olores, sabores y líquidos del amor, murió de pasión de ánimo a consecuencia, entre otras, del fallecimiento, 12 años antes, de su pene casto, impoluto e inactivo.
  En La carta, verdadero cuento breve que nos deja pensando y reconstruyendo la existencia completa del personaje, nos enteramos que con la esperanza de recibir la carta, por años anhelada, a punto de expirar preguntó si el cartero ya había pasado.
  Cavilaciones bíblicas, I, II. III, y IV, sirven de tribuna para que Cueto-Roig, con talante de exégeta desenvuelto, que se origina en su visión intelectual de los textos bíblicos ironice, con fino escepticismo, en torno a ciertos aspectos de los mismos. En Cavilaciones bíblicas IV, titulada La torre de Babel, la pluma del autor burila en la cuartilla y nos dice: Decididamente, a Dios nunca le ha gustado que nos entendamos ni que lleguemos al cielo por métodos clandestinos.
  En Todo sobre el amor, el creador versifica y de manera muy personal nos regala Conjugación del verbo amar: Breve verbo transitivo/ subjetivo e ilusorio/ que logrado su objetivo/ de lujuria o desposorio/ suele hacerse reflexivo/ rutinario y transitorio.
  Confieso que con gusto cómplice proseguiría glosando las Fruslerías de Juan Cueto-Roig, pero corro el riesgo de revelar demasiado y alertar al lector sobre el grato encuentro que significa abrir el libro; entrar al pasadizo de las fruslerías y con humor atento, y siempre sobre ascuas excitantes, recorrer los tres senderos siguientes: Elucubraciones, Divertimentos y Contracuentos. En cada uno de los trayectos citados se toparán, entre otras agradables e inesperadas sorpresas, con Fortunato Ventura, De vírgenes, embarazos y remedios, Los profundos pensamientos de Dionisio García, Fraseología, En el velorio… Si prosigo la lista de temas se extendería demasiado. Mejor continúen solos que, para compartir las incidencias del recorrido al final les espero en la quincalla de Juan Cueto-Roig. Esa que tiene carretes de hilo de todos los colores y agujas de coser; alfileres de criandera, ganchitos de pelos, pintura de uñas y juegos de yaquis para niñas hogareñas. Y para que no se pierdan recuerden que la quincalla de Juan Cueto-Roig, con muchas más fruslerías de las que he mencionado y ustedes puedan imaginar, se encuentra en la ciudad de San Juan de los Remedios. A escasas dos cuadras de la Iglesia Mayor. Sí, la misma; la iglesia católica y colonial de San Juan Bautista.

 

Fruslerías (Editorial Silueta, 2016) de Juan Cueto-Roig

Fruslerías (Editorial Silueta, 2016)
de Juan Cueto-Roig


 

Fruslerías (Editorial Silueta, 2016) de Juan Cueto-Roig será presentado el próximo sábado, 11 de junio de 2016 a las 3:00 p. m. en West Dade Regional Library. 9445 Coral Way, Miami, FL.

 

J. A. Albertini (Foto cortesía del autor)

J. A. Albertini
(Foto cortesía del autor)

J. A. Albertini es cubano oriundo de la ciudad de Santa Clara, provincia de Las Villas. Por razones políticas, desde hace más de tres décadas, reside en los Estados Unidos de Norteamérica. Es autor de las novelas: Tierras de extraños, A orillas del paraíso, Cuando la sangre mancha, El entierro del enterrador y Allá, donde los ángeles vuelan. También de los libros de entrevistas y relatos verídicos Miami Medical Team: Testimonio de humanidad y Cuba y castrismo: Huelgas de hambre en el presidio político. Asimismo, ha escrito guiones para varios documentales sobre la realidad cubana actual.
  En el presente conduce un programa televisivo sobre temas históricos y vigentes que atañen a Cuba, al tiempo que escribe artículos y reseñas literarias para periódicos y revistas. Es miembro del PEN-CLUB de escritores cubanos en el exilio, del Círculo de Cultura Panamericano y director del Instituto de la Memoria Histórica Contra el Totalitarismo.

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Un comentario el “Juan Cueto-Roig: Fruslerías que nutren la imaginación

  1. manuel c diaz
    10/06/2016

    Estupenda reseña!

Los comentarios están cerrados.

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Esta entrada fue publicada el 09/06/2016 por en Crítica.
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