Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Karelyn Buenaño

KARELYN BUENAÑO

JOTABESO

  

Tarde con monopatines. La hierba

va quedándose en una de las ruedas;

dulce verde entre los dientes del parque.

Incisiva me guías. Y en el talle

recogerás la eternidad del martes.

Torcido un tronco, ensamblas soledades.

Intensa voz. Alguna zarza emula

vocales de otros parques y otra lluvia.

ORIGAMIA

(réquiem por el Chino Valera Mora)

Por el lado más ajado

me agrandas siempre;

doblas mis carnes

de tal manera

que multiplicas mis cejas magulladas;

y tal vez con ellas

los mandalas que soy.

Poseo exactamente

cincuenta y siete pliegues subterráneos

de los cuales

sólo cincuenta y seis

admitirán posibles reescrituras.

Las láminas de adentro

me arrugan fuerte

para acunar hormigas extraviadas.

Algunos himenópteros

me confunden con la central de las colmenas.

¡Abejas de la sed, venid a mí!

Creo en la sagrada rotación

de los ángulos

que imaginaron en mí

otra gaviota escalena.

A ver si ahora me dices

en cuál de tantas alas

comienza el festival de tus oficios.

 PALINGENESIA

Aunque no vuelva a celebrar tus cascabeles

venciendo suavemente mis resquicios

puedo traerte en reversa a mis jornadas

puedo mirar a otro lugar, abandonarte

parar tu voz antes de abominarla

Todavía me es posible

no haber entrado nunca a los infiernos

no encender a mi Caín como lo hice

Pero

necesitaría tantos otros días

para no haber cantado a pecho ardiendo

esta insoportable canción de despedida

para aquél que ya se había marchado

indefectiblemente

la vez que entrabas a fumar

y te sentaste.

POEMA FREAK ZEN 

El poeta dijo una vez a su discípulo:

—Me es urgente una preciosa imagen

para mi excelsa amatista,

y para ella escribiré

las estrofas más largas.

Preciso una expresión que trascienda el cofre de sus manos,

que apenas roce

sus amaneceres.

Me es indispensable

lo jamás balbuceado

a sus cabellos argentos

cuando duermen.

Que mi poema

eterna vida sea

para una musa mansa y tan sencilla.

El discípulo le contestó:

—Escríbele a tu amada:

“oh, lechuga prístina”,

por ejemplo.

Y el poeta se iluminó.

 

Karelyn Buendaño

Karelyn Buendaño

 

Karelyn Buenaño (Mérida, Venezuela, 1980). Poeta. Licenciada en Idiomas Modernos, y tesista en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de los Andes. Ha publicado los siguientes libros: La ciudad nos cantará para abrazarnos (DAES, Universidad de los Andes, Mérida, 1999); Complejo de Dido (DAES, Universidad de los Andes, Mérida, 2003); Siniestra (Ediciones Gitánjali, Mérida, 2005); Trópico de Circe (Fundación Editorial El Perro y la Rana, Caracas, 2006), La condición del fuego (Efory Atocha Ediciones, Madrid, 2012), y ha participado en varias antologías nacionales.

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Información

Esta entrada fue publicada el 10/03/2013 por en Poesía.
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