Revista Conexos

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José Kozer bebe sake en el almuerzo

JOAQUÍN BADAJOZ

JOSÉ KOZER BEBE SAKE EN EL ALMUERZO

Una ensalada griega o una enlazada,
la vigorosa bestia corta el resuello aprieta
el lazo arrojadizo su cimbrar de ballesta.
Camarones al ajillo
cumplen su unción crustácea.
El judío pitagórico vuelve a tocar la tecla.
Está, aunque a menudo escapa.
Levita levítico sobre el Tíbet, atisba el monte Athos,
huye del sino sinagoga de rabino polaco.
Es muchos hombres este hombre,
una manada. Gritan desde abajo:
túmbalo con la vara de tumbar gatos,
le quedan ocho vidas caerá de pie se partirá las alas,
gira la horquilla,
que ya está maduro
antes que se lo coman a dentelladas las ardillas,
antes que los cuervos destrocen sus picos
esquilen su corteza de armadillo.
Borda poemas, el mismo poema, todas las mañanas.
Así ha escrito diez toneladas, diez mil maneras
de agujerear zapatos,
entre sake y saque la tinta vuela, rebota,
al rítmico golpe de botas militares.
Verso a letra caen tintineantes maravedís
en la bolsa perforada del gamberro.
Así embetuna saca lustre a las polainas,
cabalga vientos con energía de centauro.
Esa taza de sake era hace rato un lago,
he visto dos coreanos polemizando
en la orilla aquiescente de un estanque
deslizando palabras como funiculares.
Esa taza de sake es un jardín de arena.
Si soplas desenterrarás una mezquita,
un domo helado, un elefante persa,
la giba crepuscular de un dromedario,
el lomo de un cetáceo decapitado en la tarima,
donde estuvieron los ojos
dos túneles perfectos hacen sangre
como cenotes anegados.
José Kozer bebe sake en el almuerzo
y se detiene el tiempo
—y pienso cuantas veces he querido
romper así la física algebraica,
estar o ser sin que transcurra,
algún convenio peligrosamente humano—
giran glaciares sus ojos como icebergs.
Caen azules canicas a la mesa
al levantar la vista un niño
a pie juntillas sobre la banqueta
se inclina torpe, balbucea,
es paloma picoteando en el centeno.
Escucha una voz, una rumba de cacharros,
desde la cocina crujen los andariveles,
y rotan frenéticos dinamos dreideles.
Así ha intentado que la vida sea
interminable ráfaga chichón eléctrico.

Joaquín Badajoz (Foto tomada de Facebook)

Joaquín Badajoz (Foto tomada de Facebook)

JOAQUÍN BADAJOZ: Escritor cubano-americano. Miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Ha publicado ensayos y artículos críticos sobre artes visuales, teoría de la cultura y literatura. Tiene publicado los ensayos Excursión de Thor a Utgard, Colección Premio Calendario, Editora Abril, La Habana, 1996; Reinaldo Arenas a las puertas del delirio, “Locura y éxtasis en las letras y artes hispánicas”, Cuadernos de ALDEEU, Vol. XVI, No.2, Nueva York, Marzo 2000; Exilio y Nacionalidad. La nación y la emigración en la encrucijada de los estados postnacionales, “En el centenario de la República de Cuba”, Instituto de Estudios Cubano, Editora Corripio, Miami 2004; La sobrevida: Sonetos de la Muerte de Odón Betanzos, “Odón Betanzos Palacios o la integridad del árbol herido”, Gerardo Piña Rosales, Ed./Círculo de escritores y poetas iberoamericanos de Nueva York, Nueva York, 2004; España Regurgitada (una lección de antehistoria, un artista cubanoamericano del spanglish y una aventura neosurrealista en la ciudad sitiada), “Hispanos en los Estados Unidos: tercer pilar de la hispanidad”, Teachers Collage-Columbia University, Nueva York, 2004; entre otros. Ha publicado reseñas, poesía y narrativa en varias revistas y antologías de Cuba, España, Estados Unidos, Francia y México. Es editor ejecutivo de la revista Cosmopolitan en español. Reside en Miami, Estados Unidos.

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3 comentarios el “José Kozer bebe sake en el almuerzo

  1. teresa
    13/07/2013

    ¡Muy bien Badajoz!

  2. Maria Cristina Fernández
    15/07/2013

    Tremenda rumba de cacharros y otros andaribeles. Se corre hacia lo hiperbólico; pero el tropel es perfecto al ungir al retratado.

  3. romy
    21/07/2013

    “Es muchos hombre este hombre”. Joaquín , claro. Y optimista, y musical. Me tomó tiempo entender (yo no se de José Kozer) la mezcla, la sumatoria de símbolos de distintos lares, y el final milagroso y declaradamente cubano. Religioso poema.

Los comentarios están cerrados.

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Esta entrada fue publicada el 13/07/2013 por en Poesía.
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