Revista Conexos

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El método substitutivo en la poesía de José Kozer

PABLO DE CUBA SORIA

La obra poética de José Kozer (La Habana, 1940) resulta una práctica o un método de cómo substituir expresión artística por expresión de lo natural, y de cómo substituir memoria (que inventa, que crea) por realidad (que está dada, pero es inaprehensible). Expresión barroca, memoria barroca. Lo Barroco cuya concreción fenoménica se da por y desde la substitución. Sin embargo, toda vez que el poeta emprende tal práctica, de modo simultáneo renuncia a ella, a ese método pretendido. ¿Cómo?

Sus poemas son complejos entramados de sustituciones que en su maniobrar acaban deshaciendo e invalidando la idea misma de reemplazo: cuando esta maquinaria poética emprende su funcionamiento, aquella voluntad de reemplazar expresión artística por expresión de lo natural se anula, porque ya la instancia de lo natural ha sido alcanzada (devorada) por lo artístico, de manera que las antítesis y las diferencias se deshacen, una deviene imagen de la otra, lo que tampoco significa que las cosas pierdan su identidad morfológica:

Mi Patria es la irrealidad.

Un cuervo se deshace y tiene cuatro albergues: nido, hamadríade, sustento del espantapájaros y espantapájaros.

Soy ese cuervo, natural.

Me llamo Cuervo, por entero, puede hacerse

todo un catálogo con ese nombre.[i]

Patria es patria que es país que también es lenguaje que por demás es irrealidad. Ya lo dice uno de los libros del Upanishad: “Esto es aquello – esto no es otra cosa que aquello”[ii]. Esta es la razón del título de este capítulo: “la poesía por el todo”, el cual debe leerse de esta manera: la poesía que sustituye al todo, gracias al operar y substituir descritos en el párrafo anterior. Y no se trata del Todo como totalidad del mundo natural que nos rodea, sino de una totalidad del decir poético, que rivaliza con el decir de la naturaleza. Cuando en el poema leemos “cuervo”, es “cuervo que se deshace”; o sea, no estamos ante la representación mimética del cuervo animal, ni frente a la interpretación o traducción lexical de la realidad-cuervo; por el contrario, estamos ante una autónoma expresión poemática de cuervo, que levanta vuelo de la palabra que lo designa y se deshace (es) en “cuatro albergues: /nido, hamadríade, sustento del espantapájaros y espantapájaros”.

Mas este operar no se detiene en este primer movimiento substitutivo. En una segunda instancia aquel arresto inicial de substituir se niega a sí mismo, pasando a un estadio de lo representacional donde este se manifiesta en estado de realidad autosuficiente. Estadio que, y ya ahora la paradoja no tiene lugar, contiene a las dos expresiones antepuestas en un principio: “Soy ese cuervo, natural”.

Asimismo, para acceder a ese momento en que la representación destruye el puente o las ataduras miméticas entre expresión artística y expresión de lo natural, esto es, para establecer sus estatutos puramente artísticos, requiere entonces de la(s) forma(s) como instrumento para hacerse visible. El pensar la forma deviene elemento fundamental en la poética de Kozer. Forma que es formación (hechura) de la materia poemática. Forma que desplaza al vacío, saturándolo. Forma que se piensa y se crea a sí misma en tanto presencia autosuficiente, irreductible a otras instancias que no sean ella:

Se puebla la página, imágenes y palabras ven el punto de arranque quedar atrás, lo ven bifurcarse, caer a abismos, salir a flote: se agolpan los recuerdos y los matices, las formas y las deformaciones, las selváticas configuraciones de mallas y entramados dialécticos, vocales entre consonantes, sílabas pasando (cantando).[iii]

Esa “práctica” o “método” substitutivo exige una forma, que en el caso del poeta que nos ocupa va desde la asimilación y reinvención del versículo bíblico, hasta el aprovechamiento del verso libre (o blanco) norteamericano, pasando por el uso creativo de las formas poéticas de la tradición hispana. Ahora bien, debemos tener cuidado en no confundir forma con formalismo: decir versículo y verso libre trasciende los fundamentos métricos y de ritmo que en la superficie denotan ambos términos, o, en todo caso, se trata de pensar dichos fundamentos más allá de su formalidad… Pero ya el análisis del manejo creativo de la forma en la poesía de Kozer requiere de otro ensayo. Lo que se debe precisar es cómo para Kozer el poema, el lenguaje del poema (esa “instancia menor y demasiado pobre”, según palabras del propio poeta) resulta a fin de cuentas el único instrumento para acceder a una instancia mayor: la poesía. El poema (hecho de lenguaje) son los lentes que se coloca el poeta sobre el tabique para tratar de mirar “lo poético”; la representación —desde el punto de vista estético-filosófico en que hemos adoptado este término— da cuenta de lo poético, y no de lo natural, o en todo caso da testimonio de lo natural poético:

No es el hijo ni del lobo ni de la cordera, de ahí

su sentido de la organización.

“Acabo de contar 28 gaviotas rumbo a poniente.”

No es capaz de bajar las

escaleras corriendo como

si hubiera visto un alma

en pena para comunicar

a su mujer Guadalupe la

noticia: 28 gaviotas le

recuerdan la fecha de

su nacimiento, se retiene,

algo sombrío y que no remite de pronto lo apremia.

Pero pasa a la diversidad, ahí se zafa: cierto que

está a merced de la

literatura pero quién

no.[iv]

Para llegar al campo conceptual en el que nos estamos moviendo, mucho le debemos a las ideas que desarrolló Wilhelm Worringer en su libro Naturaleza y abstracción. En esta obra, Worringer hizo una tajante separación entre lo que él llamó “Estética del Arte” y “Estética de lo Bello natural”, donde la primera se manifiesta contra la idea platónica del Arte como mímesis del orden de lo “Bello natural”.

Para Worringer, el Arte moderno se sostiene “en una estética que en lugar de arrancar del afán de proyección mimética y representacional, parte del afán de expresión autónoma, de proyección sentimental (Einfühlung)”; es decir, estamos en los terrenos de un subjetivismo estético donde el artista proyecta sobre la composición sus experiencias e ideas existenciales y artísticas. El mismo Kozer, en el sexto punto de su “Decálogo poético”, ha escrito que “lo único que la Naturaleza puede enseñar son palabras” (Índole, 102). Igualmente, esta proyección (substitución) interviene en muchos de sus poemas, a manera de constante estructural. Veamos un breve ejemplo:

Ciertos animales cuyos nombres desconozco vinieron a comer una vez de mi mano.

Eran de bronce o tal vez una aleación en etapas que

sin yo comprenderlo terminaron en la

carne. [v]

La relación de las cosas y los elementos en el poema citado podría pensarse como el resultado de ese “paso decisivo del objetivismo estético al subjetivismo estético” (17) que para Worringer experimenta el Arte Moderno. Para el filósofo italiano Giorgio Colli, “desarrollar de modo cada vez más vasto el nexo de los objetos significará entonces lo mismo que conocer el conocimiento”. En los poemas de Kozer ese “nexo de los objetos” que la memoria imagina, sustituyendo a los probables objetos y eventos de la realidad pasada, de la existencia vivida, deviene su forma de conocimiento; esto es, un conocer que sustituye saber poético por aquel “sentimiento de vacío, de irrealidad”. De modo que el sujeto lírico kozeriano inicia su aventura poética habitando una oquedad que debe ser colmada, que tiene que ser atiborrada, que debe expulsar al momento ausente para dar paso a las presencias formales, y es ahí donde la energía barroca (barroquizante) comienza a operar a través de una Obra que intenta aprehender y retar al Cosmos. Una Obra que casi a diario cuenta con un nuevo poema. De ahí que estemos ante una poesía que es resultado del “arte por el Todo” —y no un estéril “arte por el arte” tan profesado hasta lo baldío por las vanguardias—, de un máximo de mundo posible.


[i] Inicio del poema “Centro de gravedad”, de Dípticos (1998).

[ii] Tomado de Filosofías de la India, de Heinrich Zimmer, 71.

[iii] Kozer: De donde son los poemas, 38.

[iv] Inicio del poema “Noción de José Kozer”, de Trasvasando (2006).

[v] Inicio del poema “Ecos”, de Carece de causa (1988).
 

Pablo de Cuba Soria (Foto de Luis Carlos Ayarza)

Pablo de Cuba Soria (Foto de Luis Carlos Ayarza)


 

PABLO DE CUBA SORIA (Stgo de Cuba, 1980). Poeta y ensayista. Ha publicado los cuadernos de poesía: De Zaratustra y otros equívocos (Ediciones Extramuros, La Habana, 2003), El libro del Tío Ez (Ediciones Itinerantes Paradiso, Miami, 2005), Rizomas (Tranvías Editores, Lima, 2010), e Inestable (Editorial Silueta, Miami, 2011). Poemas suyos han aparecido en varias antologías como Jóvenes autores cubanos (Editorial Verbum, Madrid, 2005), Malditos latinos, malditos sudacas. Poesía latinoamericana made in USA (El Billar de Lucrecia, México, 2009) y Asídesencillo (Editorial Silueta, 2012). Vive en Estados Unidos desde 2004. Actualmente cursa un doctorado en Hispanic Studies en Texas A&M University. Es co-editor de Inactual (www.inactual.com), página web sobre Arte, Literatura y Teoría Estética.

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Un comentario el “El método substitutivo en la poesía de José Kozer

  1. teresa
    13/07/2013

    Acertadisimo.. Cuan saludables análisis.

Los comentarios están cerrados.

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Esta entrada fue publicada el 13/07/2013 por en Ensayo.
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