Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Ajedrez y otros cuentos

LUIS CARLOS MUSSÓ

 
 
AJEDREZ
 

64 escaques, un tablero. Tú de ébano ciego, yo de hueso-color. Te mueves en todas direcciones, pero tu abalorio recibe mi agujazo de hormigas. Los cuadros han medido tu silencio con un toque de incienso entre tus rodillas; y el peón adivina su salto diminuto sobre el tablero [PxT]. Tus torres se desladrillan en la diagonal de su cruz cuando entro en tu mezquita de rodillas [PxA]: aves de plumaje sin colores vuelan sobre el alfil mientras el caballo en celo revienta su casco de marfil en el coito de las laderas en ele, en forma de ele [PxC]. Poco falta para el sangrado del cielo aunque lucho y venzo en el enroque [0-0-0]. Son míos el susurro de los espacios, ese jardín incauto, el surco obediente de la espalda. El empeine de tu pie, a solo un casillero de mi lengua ofidia [PxP4R]. Culpas a la almohada de tus dolores –te ensañas con ella a mordiscos y lametones–. Pero no has caído en cuenta: somos ya un monstruo de doble espalda con fuegos de sal en el núcleo [P5D+].
Cojea nuestro aliento en este juego de reyes. Mi ariete embiste/ barrena las carnes/ incursiona en la memoria/ se duele en ti/ nos inunda pues tu saliva lo festeja y lo corona –peón por reina–. El surco está abierto para las tablas: nadie sabe de quién es la victoria [PxR++]. Nadie sabe de quién, el jaque mate.

 
 
 
ALZHEIMER
 

Porque detrás de esta casa hay otra casa, y detrás de estos ojos hay otros ojos, NO PUEDO RECORDAR LO QUE ES RESPIRAR SIN DOLOR / NO PUEDO RECORDAR LO QUE ES PAGAR LAS DEUDAS / NO PUEDO RECORDAR LO QUE ES ESCRIBIR / no puedo recordar el oficio más complejo / si registrar los eslabones de esta cadena de megahertzs / o viajar al fondo de mi silueta / o saber regresar de un riguroso viaje con los tatuajes precisos.
Como fallidos ejercicios mnemotécnicos están tu piel y, más allá, tu nombre / Porque detrás de esta práctica censas las ensordecedoras lápidas [empujas a la memoria a ser virgen de nuevo] / Y olvido lo que son un friso griego, un clásico del Astillero en el estadio Monumental, un cebiche, el rol de los espejos / A pesar de mis bocanadas, NO LOGRO RECORDAR EL SABOR DE TUS HUMEDALES / NO LOGRO RECORDAR LO QUE ES DESEAR[TE].

 
 
 
FÁRMACO NEGRO
 

1. un disparo de silencio aterido / o de vodka congelado como perdigón que me embriaga a la 01h30 / se me aloja en un cráter de la frente y lo vuelve pálido lo vuelve nítido como la gutapercha con que está adherido a la sangre de mis padres || 2. se pega en el costado preciso del deseo, aunque se enmascare de sangre índigo / me alcanza nuevas plagas –más lejanas, más apetecibles como las mot[i.v.a.]ciones– cuando el fármaco negro de la noche estalla en esa botica acuosa que apuntala su universo y acuchilla mi hígado –para obligarme a vomitar todas las palabras británicas que conozco– y me acoda en la vereda de mis años impares.

 
 
 
PAMPA BALDÍA
 

en una hebra de la noche –como una hebilla que se deshace un minuto después de que la des[cubro]– hallo esta escuálida excusa para tejer la oscuridad [esclusa terminal] / la cruzo con otras hebras / cada una reflejo de un tiempo todo infecto de chacal como mis vísceras / de un tiempo que invertía con escuadras con plomadas con niveles en busca de la geometría púbica de mi pecho y del pecho que no es mi pecho || pienso la pampa baldía pienso el cuerpo caduco de mi padre pienso la palabra pienso el árbol entre los demás árboles pienso la humareda la chamusquina que exudan mis juguetes de cabaré pienso los sótanos de mi cuerpo tenebroso pienso unas de mis heridas que sanan como costras hermosas pienso las otras que son a duras penas alcanzadas por los carroñeros.

 
 

Luis Carlos Mussó (Foto de Amaury Martínez)

Luis Carlos Mussó (Foto de Amaury Martínez)


 
 

Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970). Estudió letras en grado y posgrado. Ha publicado una decena de poemarios, entre ellos Propagación de la Noche, Tiniebla de esplendor, Minimal hysteria, Evohé, Geometría moral, Cuadernos de Indiana y Alzheimer. Además, Oscurana (novela, 2011). Seis veces premio nacional de literatura, es corresponsable de Tempestad secreta (muestra de poesía ecuatoriana contemporánea, 2010). Se desempeña en la cátedra universitaria y en el periodismo (crónicas). Ha sido traducido, parcialmente, al portugués, catalán, francés, inglés, hebreo y rumano.

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Esta entrada fue publicada el 15/09/2013 por en Narrativa.
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