Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Música de amantes y otros poemas

EUGENIO GARCÍA CUEVAS

 
Música de amantes
 
Entonces esa luz de la mañana
iniciando, cobijando lo boscoso,
cortando las asonantes erráticas
en los herbajes de las corrientes
que fueron eufonías horas antes.
Entónanos el aliento y el sudario
de esas brisas que penetran como
cadencias de arenas colándose
en las hojas que se acarician sola
como si fueran gofio de una luna
que quiere germinar en los tallos
de los quejosos árboles mientras
dos amantes mueren de sorderas
en una cama púrpura y verdosa
cuando se escuchan sus abrazos.
 
 
 
Eterno retorno
 
Lo conocí en una factoría en New York
la misma mañana en que nos contrataron.
Me dijo que se llamaba Medrano Medina,
peruano, y que se había criado entre agujas,
al igual que yo, Freddy Colón y Luis García.

Pudo haberme dicho que era poeta
y yo le habría creído, lo parecía,
porque mirado de cerca y en silencio
tenía la tristeza de César Vallejo,
la amargura de Julio Ramón Riveiro
y la cara de loco encerrado de Martín Adán,
pero no: dijo que era sastre y que andaba
Justamente por la mitad de un ensueño.

Que desde niño había querido llegar
por tierra a los Estados Unidos y que
yo tenía la suerte de conocerlo, luego
de cruzar tantas fronteras alteradas.

Era el medio de los años ochenta
y dejamos de vernos.
Se fueron las décadas,
hasta que hace unos días vi por
la televisión que un extraño muchacho
había sido apresado cuando trataba de cruzar
la frontera de Texas hacia México,
y cuyo destino final era el Perú.

Era una noticia al revés,
el caso rarísimo
de un joven sin nombre, decían.
Pero a mí no me engañaron
por el dejo de poeta que vi en la TV
sé que era el hijo del
mentiroso Medrano que siendo
poeta me dijo que era un sastre.
 
 
 
La ciudad doble
 
Libélulas enjambradas ovacionan en la noche
y un olor a jengibre se encona por los orificios
del cuerpo de un niñito sin olfato que se pega
en las resinas de los asteriscos nocturnos que
se desprenden como comejenes evacuados de
los conucos, donde hacer señales era su oficio.

Son las doce de la misma noche de todavía,
otras estrellas han quedado atrasadas de luz,
otro rostro, una niñita, mejor dicho, plisada
entre los retumbos de su respiración herida
desabotona su sombra de las telas de arañas
que minutos antes han enredado sus pasos.

Se escuchan los sartenes de las vegetaciones
que se cuecen en las manos de los sin techos,
la ciudad desornamenta sus estacionamientos
los alumbrados han sido ahogados por soplos
los rituales se han petrificado en las viviendas
y adentro los otros contabilizan sus monedas.
 
 
 
Primer misterio (para otra poética)
 
Velocidad elocuente en todas las órbitas
partículas de relevos continuos en el aire
propagación elástica por los bordados de
las aguas, las tierras y los espacios vanos;
arcano suficiente que altivo te estacionas
en los hilvanados retazos de los cuerpos
metálicos, pétreos, siderales y vegetales
de cuyo fondo o relieve naces y te fugas.
 
 
 
Reflejos
 
Vi cuando amanecía:
ese sol groseramente violento
y esa paloma torpísima
salpicando en mi espejo.

Cerca: un vaho a azúcar quemada
y la espuma de la brisa
bestialmente hambrienta.

Luego la sangre de las hojas
que con una alegría rancia
esperaban que todo terminara.

Era un viernes más,
con la retentiva subiendo
y yo te estaba esperando,
como nunca antes,
en mi espejito verde.
 
 
 
Deseo menor
 
Tiembla el piso, un ejército marcha;
estruendo que nadie dirige al frente,
una expedición chirriando y agitada
regresa de cacería a sus escondites y
el moscón implora; corroen su boca,
y sus oídos se aturden en el bullicio,
son las hormigas en su fiesta: gritan.
 
 

Eugenio García Cuevas (Foto cortesía del autor)

Eugenio García Cuevas (Foto cortesía del autor)


 

Eugenio García Cuevas nació en República Dominicana y vive en Puerto Rico desde hace 33 años. Es poeta, ensayista, narrador y periodista cultural. Ha publicado cientos de artículos, entre ellos crítica literaria, columnas de opinión, reportajes y crónicas.

Es autor de: Zonas turbias (2012), Poesía dominicana del siglo XX y los contextos internacionales (2009), Sujetos y predicado (2008), Descendientes del sonido (2007), Lengua en tiempo (2006), A quemarropa (2005), La palabra sin territorio (2004), Mirada en tránsito (1999), Estaciones encontradas (2000), Literatura y sociedad en los años setenta (1998), Juan Bosch: novela, historia y sociedad (1995).

Es autor de la serie televisiva La República Dominicana: un país y una literatura, para WIPR, Canal 6 de Puerto Rico. Ha sido columnista y editor del periódico El Nuevo Día y editor cultural del periódico Diálogo Universitario. Textos suyos aparecen en las antologías Juego de imágenes, la nueva poesía dominicana (2001), La literatura puertorriqueña del siglo XX, de Mercedes López-Baralt (2004), Voces de Ultramar (2005) y Periodismo y literatura (2004), entre otras.

Ha sido premiado dos veces con el Premio Nacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña en la Republica Dominicana; igualmente ha recibido premios, en más de una ocasión, del Instituto de Literatura Puertorriqueña, el Pen Club de Puerto Rico y el Overseas Press Club de PR. Actualmente trabaja como profesor de lengua y literaturas hispánicas en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Bayamón.

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Esta entrada fue publicada el 15/09/2013 por en Poesía.
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