Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Amaneciendo, Rodka (fragmentos)

RENÉ RUBÍ CORDOVÍ

 
        1

Tenía el cuerpo molido,
dolor y sombra en el alma.
F. M. Dostoyevski

 
¿Cómo saber si esto es amargo?,
¿Cómo si duermo ya?

Cansado saludo a la noche,
lento clavicordio
que sueña ser árbol,
ave inquieta, mascarilla.

Sobre Dios trepa la colcha,
su continuidad estalla
y devuelve lo no visto.

Sombras, quietas sombras y esperanza.
 
 
 
        5

¡Aunque hable con cariño, le temo!
Pero, ¿por qué le temo?
F. M. Dostoyevski

 
Mi madre se va poniendo vieja;
la mujer más bella del mundo
surge detrás de mi sombrero
y canta bajito.

¿Con cuál de esos cantos me voy a quedar?,
¿Con cuál bailo?…

Tengo sueño y voy desarmado,
no encuentro el justo camino
que me mostraste,
no encuentro mi casa,
ese simple lugar sin arrugas ni llanto.

Y quiero volver allí;
madre
no temas,
quiero volver, sólo eso.
 
 
 
        7

–Pues mira bien.
F. M. Dostoyevski

 
La niña lo miró largamente,
vieja trastienda,
arañazo.

Acercó un candil a su rostro,
goteaba,
de rojo vestía.

Yo no soy Dios, no soy tu boca.
Amor, amarte no puedo…

La niña lo miró largamente,
abrazóle,
vuélvete cruz, dijo.
 
 
 
        9

–¡Ah, eso no puede ser;
este no es sitio!
F. M. Dostoyevski

 
Un disparo en medio de la sien derecha,
final corroído, callejuela.
Niño blando,
añoranza que se despierta en otra dimensión,
mirada que atraviesa los bosques
salida de tendederas y parques.

Yo no sé cuántas noches,
cuántas lágrimas, Dios.
¿Un hombre puede dejar a sus amigos?,
¿Un hombre debe amanecer descalzo, Dios?

Blando,
como esa nube que refresca,
el cuerpo lejano y sin saludos
el amigo que no responde;
amor,
cuerpo que se levanta, Dios.
 
 
 
        11

Los resucitaba el amor,
el corazón de uno encerraba infinitas
fuentes de vida para el corazón del otro.
F. M. Dostoyevski

 
El paseo por la estacada llega a su fin,
la firme pared termina
y las criaturas quedan unidas sin saberlo.

Mañana saldrá el sol, dijo ella
mañana saldrá el sol, dijeron.

Alguien toma una mano
–rama de milenario abeto–,
alguien sonríe, y amanece.
 

René Rubí Cordoví (Foto cortesía del autor)

René Rubí Cordoví
(Foto cortesía del autor)


 

René Rubí Cordoví (La Habana, Cuba 1966) Licenciado en Educación Musical. Estudia actualmente en Texas A & M University un programa de doctorado en Estudios Hispánicos. Trabajó en Radio Metropolitana en La Habana como especialista de música y escritor de programas culturales. Ha presentado sus investigaciones en el campo de Estudios Africanos en diferentes conferencias en instituciones cubanas y en Estados Unidos (Universidad de La Habana, Centro Cultural de España, Universidad de Texas Tech, Lubbock y Texas A & M University) Premio de Poesía de la Ciudad “Luis Rogelio Nogueras”, año 2000. Ha publicado Rostro, todos los arpegios. (Poesía. Edit. Extramuros 2001), En el cuerno de caoba, (Poesía. Ediciones Unión 2014). Otros textos suyos aparecen en Revistas Unión, Alma Mater, Vitral.

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Esta entrada fue publicada el 10/01/2015 por en Poesía.
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