Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Astrología y Literatura

YUMARY ALFONSO ENTRALGO

 

Análisis del artículo: Milagros, astrología y racionalización de la magia en la composición de la novela de Cervantes Los trabajos de Persiles y Sigismunda

El texto literario es una de las formas de lucha de la humanidad
por una verdad que le resulta necesaria.

Iris M. Zavala1

 
Pórtico o sobre el origen de la astrología y sus directrices.

Es en Mesopotamia donde nace la astrología occidental. Las tablas planetarias más antiguas que se conocen datan de mediados del siglo VII. La astrología antigua babilónica no estaba orientada directamente al individuo y su crecimiento personal. Se interesaba por grandes acontecimientos, como guerras, inundaciones y eclipses, y por su posible efecto sobre el rey, que encarnaba los asuntos del Estado y el bienestar de la colectividad. La tradición Mesopotámica pudo haber pasado a Egipto y, a través de Oriente Medio, a la India, desde donde llegaría a China y al resto de Asia. Hacia el siglo IV, fue que los griegos comenzaron a reformular el saber astrológico en el contexto de sus propias tradiciones. Popularizaron un método de esclarecer el destino de los individuos partiendo del momento del nacimiento. Se atribuye a Ptolomeo (h. 90-168) el primer manual de astrología compilado en Occidente: el Tetrabiblos. El modo como explicó y racionalizó los planetas, las casas y los signos del zodiaco han variado muy poco desde entonces. Luego de la desintegración del Imperio Romano, los árabes se convirtieron en las máximos exponentes de la astrología y la astronomía. Para calcular sus horóscopos y otros mapas, necesitaban conocer con gran exactitud las posiciones de las estrellas y los movimientos de los planetas. Esto les llevó a dibujar tablas, que pasarían a nuestros días como mapas de movimientos planetarios, así como catálogos de estrellas, que mejoraban todo lo hecho por los griegos. Con el redescubrimiento de la tradición helénica en Europa, durante los siglos XV y XVI, la astrología pasó a ser una de las ciencias más importantes en las universidades europeas.
  La astrología afirma que el Sol, la Luna y los planetas influyen vitalmente en los asuntos humanos. Durante siglos, fue casi inseparable de la indagación sobre el universo que hoy llamamos astronomía. En los países técnicamente avanzados casi ha desaparecido la influencia de la astrología. Pero es todavía muy apreciada en algunos países orientales. Y ha tenido lugar un resurgir general del interés por lo astrológico, así como por la posibilidad de que esté relacionado estrechamente con los ritmos biológicos detectados por la investigación científica, que actualmente se lleva a cabo de manera más seria y sistemática. La astrología tiene que ver con “lo que pueden adivinar las estrellas”. Pero no es lo fundamental, los astrólogos serios sólo pretenden indicar unas tendencias que cabe evitar o propiciar actuando adecuadamente.
  Los astrólogos basan sus deducciones en las posiciones aparentes de los cuerpos del sistema solar y utilizan las estrellas únicamente como puntos de referencia. Al realizar los mapas astrológicos o los horóscopos, se toma la Tierra como punto central. Este planteamiento geocéntrico es bastante razonable, dado que los astrólogos sólo pueden hacer sus observaciones desde la Tierra. Ningún astrólogo moderno cree realmente que la Tierra sea el verdadero centro del universo.
  Dado que los planetas (y la Luna) se mueven aproximadamente en el mismo plano, parecen estar confinados a una determinada región del firmamento, formando una cinta conocida como el zodiaco. El zodiaco se divide en 12 partes o signos iguales, que tienen nombres de constelaciones y son popularmente conocidos en revistas, predicciones públicas y otros medios.
  Los nombres y la forma de las constelaciones tienen sus significados mitológicos. Se debe señalar que el “equinoccio vernal” o primer punto de Aries; el punto por donde el aparente camino del Sol, o eclíptica, corta el ecuador celeste ya no está en la constelación de Aries, como ocurría en el año 900: se ha desplazado a la vecina constelación de Písces. Esta llamada precesión no altera los signos astrológicos.
  Cuando formulan un horóscopo, los astrólogos localizan la posición exacta del Sol la Luna y los planetas en el momento preciso del nacimiento del individuo; para esto también es importante conocer el lugar de nacimiento. Se supone que la configuración celeste obtenida determina, por caminos desconocidos, las características personales de individuos nacidos bajo su influencia, de un modo parecido a como la luna produce las mareas. La astrología afirma que el Sol, la Luna y los planetas influyen vitalmente en los asuntos humanos. Durante siglos, la astrología fue casi inseparable de la indagación sobre el universo que hoy llamamos astronomía, incluso muchos astrónomos conocidos eran astrólogos también y había una equivalencia entre ambos oficios. En los países técnicamente avanzados casi ha desaparecido la influencia de la astrología. Pero es todavía muy apreciada en algunos países orientales. Y ha tenido lugar un resurgir general del interés por lo astrológico, así como por la posibilidad de que esté relacionado estrechamente con los ritmos biológicos detectados por la investigación científica, que actualmente se lleva a cabo de manera más seria y sistemática.2
  En el artículo “El engarce de la Astrología en el pensamiento humanista”3, de Luis Miguel Vicente García, profesor de la universidad autónoma de Madrid, se pondera la importancia del pensamiento astrológico en los fundamentos del humanismo medieval y renacentista, y la dificultad posterior para entender su legado al perder su lugar de estudio dentro del mundo académico. El autor expresa que no es posible entender cabalmente el pensamiento medieval, renacentista y áureo sin entender al mismo tiempo el lugar que las ciencias herméticas tuvieron y su repercusión en el entramado del pensamiento y las artes, especialmente en la literatura, pues esta funciona como un crisol único de todos los demás saberes.(Garcia, 23)
  Luego es importante examinar el tratamiento de los paradigmas en la materia mitológica y astrológica, viendo cómo interactúan y cómo se actualizan las relaciones de la astrología con la literatura y la filosofía natural que hay detrás de los mitos y que apasionó al Renacimiento y los Siglos de Oro. O la resonancia más moderna que indica ver estos mitos desde la perspectiva antropológica y psicológica.
  Entrando en la noción de arquetipos que propone Jung, podemos comprobar cómo la esencialidad de los héroes se corresponde con valores emanados de la naturaleza humana.
  Así el uso arquetípico de los planetas sirvió a los hombres del Renacimiento y sentó las bases para utilizarlos literariamente. Se tienen noticias de suficientes alegorías celestes y de la creación de un imaginario de figuras poéticas relacionadas con este campo semántico que a decir de Domingo Ynduráin en su libro Humanismo y Renacimiento en España, estos símbolos tienen un carácter sacramental y astrológico y cobran independencia en su uso literario.4 (Yndurain,33)
  Es importante recordar que la Astrología, como sistema considera al mundo como una unidad, un universo interrelacionado con sus partes como un ser vivo, conocimiento heredado de las más antiguas cosmologías y enriquecido por figuras como Platón, Aristóteles, Ptolomeo. Luego no se puede juzgar como simples supersticiones lo que eran argumentos mentales representativos de la configuración de sus filosofías y de la gran maquinaria universal que constantemente estaban redescubriendo, conceptualizando y en la que interactuaban como creadores. También puede observarse que en la cosmología medieval encontramos un conocimiento profundo de estas cuestiones, cuyo fundamento está estimulando obras de gran magnitud hoy en el mundo académico como el libro de Richard Tarnas, Cosmos y Psique5 donde puede entenderse el nivel de profundidad emanado de la Imago Mundi que tenían los hombres cultos de la Edad Media, imagen que se contradice con el estigma de época oscura que hasta nuestros días ha llegado. Son muchos los textos que revelan lo relativo a las ciencias herméticas y otras disciplinas como las Matématica, la Astronomía y la Música, manifestaciones para la mente medieval del orden cósmico y de la creación. Las artes imitan igualmente esta armonía.
  Según el Arcipreste, las leyes de la astrología son ciertas. Muchos son los aspectos donde encontramos luego las raíces del humanismo renacentista. Y encontramos varios autores clásicos que eran conocedores de estas máximas entre los que podemos nombrar: Alfonso X el sabio, Lope de Vega, Garcilaso, Fray Luis, y nuestro Cervantes entre otros.   La astrología es un núcleo importante para operar el análisis e interpretación de la obra Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes. Dialogando con el artículo “Milagros, astrología y racionalización de la magia” puede conducirse este ensayo hacia el valor que debe darse al estudio de la astrología y su interrelación con la literatura de este y otros períodos posteriors6.

 
Corpus

La novela bizantina es el género narrativo de novela de aventuras, que se desarrolló ampliamente en España y otros países europeos durante los siglos XVI y XVII, es recurrente lo fantástico e inverosímil, y los elementos que el lector reconoce como irreales. También nos ofrece los encuentros y separaciones de una pareja de enamorados que tras diversas vicisitudes se reúnen en un final feliz. Estos enamorados van recorriendo diversos países, conocen remotas y exóticas culturas. Todo ello sucede de modo que diversos episodios van acumulándose hasta el desenlace. Alcanzaron gran difusión y popularidad gracias al desarrollo de la imprenta, si bien, en cuanto género literario, todavía no gozaban del prestigio de la poesía y el teatro. Con todo, las relaciones que se establecieron entre esas formas narrativas y la tradición helénica clásica, continuada siglos después en Italia por Boccaccio y otros autores, hicieron que fueran estimados como poemas épicos en prosa. Predominaban en ellos el viaje y la búsqueda, con episodios muy complejos entre los que encontramos naufragios, raptos, reconocimientos sorprendentes entre los personajes, y otras enrevesadas peripecias argumentales.
  La primera novela bizantina en español fue la Historia de los amores de Clareo y Florisea, y los trabajos de la sin ventura Isea, publicada en 1552, y de la que es autor Alonso Núñez de Reinoso. Es un relato que cuenta con todos los elementos definitorios del género: el enamoramiento, el voto de fidelidad, el parentesco aparente, los desplazamientos por mar, el cautiverio, los sueños premonitorios, las muertes simuladas, el regreso a la patria y las bodas como premio a la constancia. Según declara su propio autor, era una adaptación libre de Leucipe y Clitofontes, del italiano Aquiles Tacio, traducida en 1544.
 
Los trabajos de Persiles y Sigismunda, escrita por Cervantes como novela bizantina, fue considerada por él su mejor obra, aunque la crítica ha coincidido en que es el Quijote. Fue publicada póstumamente en 1617. En ella se narra un conjunto de aventuras, como era común en algunas novelas bizantinas o helenísticas, incluye la separación de dos jóvenes que se enamoran y acaban encontrándose en una anagnórisis al concluir la obra. El argumento gira en torno a Periandro y Auristela, príncipes nórdicos que peregrinan por varios lugares del mundo para acabar llegando a Roma y casarse, luego del matrimonio cristiano es que cambian sus nombres a Persiles y Sigismunda.
  Según fuentes consultadas Cervantes intentó con este relato construir una obra narrativa a partir de un modelo griego desde la visión católica del mundo. Otros críticos como Juan Bautista Avalle-Arce7 consideran que la novela está escrita desde el sistema de creencias de la concepción del mundo a partir de la creencia metafísica de la cadena del ser, metáfora que expresa la plenitud, la unidad y el orden de la divina creación. Lo cual lleva al hombre occidental a buscar su puesto en el universo. Sin este presupuesto expresa Avalle-Arce: el Persiles no podría ser como es. (…) Desde tres puntos de vista se puede comprobar esto. Primero considerando los diversos tipos humanos que animan la novela y el orden general en que aparecen, lo que confirma su estructura concatenada.(Avale-arce 12)
  En segundo lugar la cadena del ser era una escala ontológica de perfeccionamiento, por la que se podía ascender llevado por el impulso natural hacia Dios, y en la obra se ven estos paradigmas desde esta posibilidad de progresión que son los propios Persiles y Sigismunda. Y por último hasta la geografía de la novela está ordenada en forma análoga a la cadena del ser. La mítica isla donde comienza la novela desaparece para dar lugar a una Dinamarca o Irlanda con contornos más precisos. A lo largo de toda la obra puede verse ampliamente esta posibilidad de progresión.

 
Sobre el artículo “Milagros, Astrología y Racionalización de la magia de Stephen Harrison”

Según Stephen Harrison, Los trabajos de Persiles y Sigismunda es una de las obras de Cervantes que más dudas ha suscitado sobre la actitud de Cervantes hacia los milagros y lo sobrenatural. Esto no solamente se debe a la presencia de episodios en la novela donde la magia desempeña un papel importante, sino que plantea el problema de la visión cervantina hacia el papel de la magia como elemento ficticio, y de su propia creencia personal en lo sobrenatural.
  Muchas autoridades críticas dan fe de la práctica de la hechicería en el siglo XVI e incluso entre la gente culta, de la creencia de la astrología. Los registros de la Inquisición evidencian la práctica de hechizos tanto con buena como mala intención. El artículo señala que en un interesante estudio de Rodríguez Marín se dan pruebas de que Felipe II recurrió a los alquimistas en una tentativa de aumentar los fondos. Luego es posible que la frecuencia de las creencias supersticiosas en el siglo XVI explique por qué algunos estudiosos de Cervantes aleguen que la referencia a los fenómenos sobrenaturales en su libro de aventuras eran una convicción personal del autor. Uno de los hechos concretos es la referencia al vuelo de Rutilio en una alfombra mágica y varios críticos como Américo Castro coinciden que aunque resulte difícil creerlo es posible que sí haya creído en esto, aunque Joseph R. Jones observa que una de las razones importantes de la locura de Don Quijote fue la aceptación no crítica de los elementos de la magia. Es un punto de elevada polémica el hecho de que solamente se haya apropiado de elementos que el considerara ficción para construir un relato, o que realmente creyera en la eficacia de la magia. Harrison intenta aclarar el origen de las contradicciones que rodean el papel de lo sobrenatural en el Persiles, pero no para establecer la creencia personal cervantina, sino para analizar la actitud del autor hacia la admisibilidad de dichos elementos en la obra literaria, aunque el sentido común no nos permite creer que el autor de don Quijote creyese en la licantropía, la astrología o las alfombras voladoras.
  La tesis de Avalle –Arce que antes hemos comentado sobre el papel de lo milagroso en el Persiles debe sustentarse en buscar los elementos que avalen el sentido de los abundantes milagros de la novela. Esto no explica por qué le advierte tantas veces a su lector que los sucesos no son milagrosos, incluso en el caso de acontecimientos que cualquier católico ortodoxo aceptaría sin dificultad como tales. Por ejemplo Auristela y Constanza se refugian dentro de una iglesia durante el incendio de la aldea y rezan para ser liberadas del común peligro. En otro caso más mundano hay una caída de la mujer voladora y dice (libro III cap 14) Aquí, las faldas de la mujer, hinchadas por el viento, funcionan como un paracaídas cuando ella cae de lo alto de una torre, cosa posible sin ser milagro, más adelante dice que el suceso es más para ser admirado que creído. Coincido con Avalle-Arce que constantemente Cervantes llama la atención sobre sucesos extraordinarios, pero inmediatamente después el autor no duda en enseñarnos los resortes perfectamente racionales que produjeron el hecho. En otro texto (Cervantes´s theory of the novel, p193)8 Riley señala: para Cervantes, uno de los problemas más importantes de la creación literaria era la conciliación de la verosimilitud y la admiración causada por lo extraordinario y lo maravilloso. Las observaciones de Riley parecen explicar las tentativas frecuentes por parte del autor para explicar racionalmente fenómenos anormales o sucesos extraordinarios: las racionalizaciones permiten a Cervantes divertir con la narración de acontecimientos sorprendentes, mientras él mantiene a raya cualquier tendencia a la fantasía pura. Sin embargo estos intentos de racionalizar los sucesos no son siempre consecuentes, y los comentarios contrarios al poder de la magia no están siempre adecuadamente colocados. Si el principio de Cervantes fuera conciliar la verosimilitud y la necesidad de entretener al lector es indudable que habría evitado anomalías como la camisa de Domicio y los hechizos que a otras veces parecen depender de la intervención de un dios vengador.
  Harrison señala que otro aspecto que no resulta muy claro es por qué Cervantes habría de sentir la necesidad de robarle su autoridad a lo sobrenatural en una obra de ficción. Si sus lectores no creían en la hechicería, no necesitaban de esta novela para apoyar su escepticismo, y si creían en las manifestaciones sobrenaturales, las críticas a estas en la novela no estaban destinadas a perturbar su fe9 (Harrison)
  Lo cierto es- en eso coincido yo con los estudiosos- que la obra tiene elementos fantásticos concretos y racionalizaciones de lo maravilloso, las cuales no se limitan a observaciones pasajeras por parte de varios personajes o de la voz narrativa. Los elementos fantásticos son una parte esencial de la trama, sobre todo de los libros I y II, y también, en un grado menor, de los últimos Libros.
  En Cervantes el tema de las estrellas toma dimensiones ajenas a su biografía, y sus reflexiones aunque han tenido múltiples interpretaciones por la crítica reflejan su profundo respeto por el saber astrológico, se aprecia la convicción de que los astrólogos tienen una sabiduría especial que les permite entender a las personas y anticiparse a los acontecimientos. No es azar que él elija para El Persiles a dos astrólogos judiciarios, Mauricio y Soldino, como personajes que encarnan la sabiduría y el conocimiento psicológico profundo de los demás personajes y de las inclinaciones y preocupaciones que les mueven. Con las palabras y predicciones de Soldino como las anteriores del astrólogo Mauricio el resto de los personajes del Persiles va convenciéndose de que hay ciertos conocimientos sutiles a disposición de los astrólogos judiciarios: Parecíales que andaban rodeados de adivinanzas y metidos hasta el alma en la judiciaria astrología, que a no ser acreditada por la experiencia, con dificultad le dieran crédito.
  Sin embargo en este punto Harrison encuentra una incongruencia que podría reflejar según él una incertidumbre del mismo Cervantes. Él ve en un parlamento de Soldino una fisura al declarar este que la astrología casi enseña a adivinar. Mas yo, como los astrólogos serios creo en una máxima que existe desde siempre en la Astrología: las estrellas inclinan pero no obligan, luego lo que él cree una fisura yo lo veo como una lucidez más en Cervantes -como lo expresan otros astrólogos o magos literarios como Próspero de La Tempestad de Shakespeare por ejemplo. Según la visión de este crítico este enunciado crea la duda sobre la creencia del mismo Soldino. Tomado literalmente, esto no es lo mismo que la ciencia de adivinar que Constanza pretende ejercer. Aunque igual ella se contradice al decir: cosas pasadas no hubieran llegado a mi noticia, que las que están por venir, solo Dios las sabe. Lo cual se relaciona con lo que dice Soldino, donde adivinar está claramente referido al futuro, y él en varias ocasiones hace uso de estas predicciones.
  Sin embargo, la discrepancia más grave es la que existe entre el supuesto poder de estos personajes y el de Mauricio. Constanza, como hemos visto anteriormente, dice que la ciencia de la astrología no se acredita con decir las cosas que están por venir, porque sólo Dios las sabe, y si algún humano las acierta, es acaso, o por algunas premisas a quien la experiencia a de otras semejantes tiene acreditadas. Mauricio en Persiles también da valor a la experiencia, pero hace una reivindicación muy significativa sobre el conocimiento del futuro:

Ninguna ciencia en cuanto a ciencia engaña, el engaño está en quien no la sabe, principalmente la astrología, y así el astrólogo judiciario si acierta alguna vez en sus juicios, es por arrimarse a lo más probable y a lo más experimentado, y el mejor astrólogo del mundo, puesto que muchas veces se engaña, es el demonio, porque no solamente juzga de lo porvenir, por la ciencia que sabe, sino también por las premisas y conjeturas, y como ha tanto tiempo que tiene experiencia de los casos pasados y tanta noticia de los presentes, con facilidad se arroja a juzgar de los por venir, lo que no tenemos los aprendices de esta ciencia, pues hemos de juzgar siempre a tiento, y con poca seguridad. Con todo eso, alcancé que tu perdición había de durar dos años (p.116)

Ha sido importante dialogar también con dos criterios de otros importantes estudiosos de Cervantes, primeramente la Dra. Isabel Lozano y luego el Dr. Alban K. Forcione.
  Isabel Lozano, que también estudia la religiosidad en el Persiles confirma con claridad que el fervor religioso de los personajes es “disonante”y “mimético”. Esta religiosidad, no hay que comprenderla como un acto apologético. Las convenciones del género y la orientación de la palabra cervantina indican que forma parte del contenido temático del Persiles, pero desprovista de toda significación apologética que la vincule a la ideología de Cervantes. Y creo que tiene razón. También advierte que la presencia de la religión en el Persiles no ha sido interpretada como una necesidad artística, sino como un recurso propio del género, como una apología de la fe religiosa de Cervantes. Lo cierto es que este tipo de crítica es más bien un resultado, una actitud, que trata de justificar la posición moral del crítico antes que la realidad estética del Persiles. Lozano lo detalla con palabras propias y precisas:

Ha sido la lectura alegórica del Persiles la que ha visto en las diversas manifestaciones religiosas un acto de adhesión a la ortodoxia católica… e incluso éstas se han relacionado con aspectos biográficos como la ordenación de Cervantes. Esta aproximación hace de la religión el valor máximo y exige una lectura apologética de los elementos religiosos, porque desconoce su dimensión estética. Y si bien es cierto que la palabra barroca tiene una marcada orientación apologética (esto significa la intromisión del autor en la obra), en la palabra cervantina esta dimensión se atempera y rara vez se trasluce la ideología de Cervantes. (Lozano)

Lozano se explica bien, pero a veces noto algunas carencias en esta interpretación secular del texto del Persiles. Los datos e ideas de su trabajo la autorizan a mucho más que a acudir a una sencilla teoría de la enunciación que distingue la voz del narrador de la de los protagonistas, para constatar que la mayoría de los personajes del Persiles son “personajes planos”10, de una sola expresión dominante, despersonalizados, y por completo sometidos a la voluntad trascendente de un orden moral superior. Desde este orden moral se estructura religiosamente la teleología de la fábula, que culmina con la peregrinación hacia Roma.
  Por su parte Forcione alude a lo mágico y maravilloso, estudiando la relación entre Cervantes y Aristóteles, observando el modelo estético clásico con todas sus imbricaciones para legitimar los aspectos maravillosos y extraordinarios refiriéndose a la construcción de sucesos con referentes inverosímiles en la narración de estas obras. Analiza este autor el tópico de un lugar paradisíaco, en armonía con la naturaleza así como aspectos muy interesantes de teoría literaria en la construcción y estructura de la novela que nos ocupa como lo son los relatos intercalados y la intención cervantina con esta experimentación.
  Estos criterios ofrecen una mirada diferente a los otros críticos, en tanto que Forcione legitima esta visión humanista de Cervantes y deja clara su impronta aristotélica. Y Lozano atiende la parte relacionada con el tópico de la religiosidad en Cervantes. Ambas líneas de pensamiento han sido consideradas para establecer que Cervantes nunca condenó la astrología. Sí se siente una preocupación por el desconocimiento y las supersticiones en el Persiles y en el Quijote, tema con el cual hemos tenido que relacionarnos obligadamente como bifurcación de este ejercicio, pero la estrecha relación entre la cuestión de la intervención mágica y el difícil problema del libre albedrío puede observarse en el Persiles en el punto en que Cenotia admite que no hay poción que pueda perjudicar la voluntad del hombre, y esto también lo enuncia explícitamente en don Quijote (parte I, cap. 22) donde el caballero andante observa: No hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad…que es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que la fuerce.
  Luego podemos presumir que una cosa no tiene por qué estar ligada a la otra. Pudo Cervantes haber reconocido las virtudes y beneficios de conocer esta ciencia y al mismo tiempo condenar la superstición y la ignorancia. Más que nada coincido con la mayoría de los especialistas del tema y creo que la labor cervantina va más allá de superficialidades. Va también más allá de las consideraciones de algunos estudiosos sobre su rebeldía en contra de un momento, de un género, de la autoridad y de sus reacciones contra todo lo que se sabe que reaccionó este genio literario. Cervantes abogaba por una conciencia individual, por un despertar de un ser más íntegro y armónico en la sociedad de su tiempo y los que estaban por venir entonces.
  Los artículos analizados en cuestión son muy interesantes por su dialogicidad y el intercambio constante que ofrecen con la obra, además por el bagaje que se aprecia en los autores sobre diversos temas filosóficos y el conocimiento de la obra de Cervantes. Creo que puede haber un criterio conciliador entre todas las propuestas y que no necesariamente deben ir en direcciones contrarias. Con respecto al rescate del Estudio de la astrología como cuna de paradigmas sociales-psicológicos, literarios, creo que la academia pudiera revisar el devenir de ese hilo cortado que propone el profesor Luis Miguel Vicente García en su estudio El engarce de la astrología en el pensamiento medieval y humanista y reconsiderar los aportes en teoría de pensamiento y conceptos interdisciplinarios para no perder este conocimiento milenario que forma parte indispensable en el campo de los estudios humanistas.
  Puede verse la evolución y el tratamiento de la astrología en grandes autores. En este caso hemos observado el tratamiento del tema en esta novela de Cervantes y su relevancia, pero sabemos que no es el único creador marcado por este saber, tenemos ejemplos desde Platón, Lope de Vega, Cervantes, hasta Pessoa que se consideraba un excelente astrólogo y en su obra poética hay mucho de su legado y cosmología que aún está por descubrir.

 

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1 Frase tomada del ensayo sobre Los almanaques de Torres de Villaroel de la ensayista Iris M. Zavala.
Zavala, Iris M., “Utopia y astrología en la literatura popular del setecientos: Los almanaques de Torres Villarroel,” Nueva Revista de Filología Hispánica 33, no.
2 Para esta introducción he consultado mis notas del curso que tomé en La Habana en el 2002, con la Dra. Teresa Chapell sobre Astrología básica. Astrología Kármica. Kirón . Aspectos entre planetas.
3Vicente García, Luis Miguel. Universidad autónoma de Madrid.
4 Ynduraín, Francisco. Humanismo y Renacimiento en España.Madrid, Cátedra, 1994
5 Richard Tarnas. Cosmo y Psique. Indicio para una nueva visión del mundo. Traducción de Marco Aurelio Galmarini. Barcelona. Edic. Atlanta, 2008
6 Pienso por ejemplo en Pessoa, para él la astrología no solamente marcó su vida, sino también su obra. Vemos en la construcción de sus heterónimos un profundo saber astrológico, un compromiso esotérico y un gran desarrollo de las ciencias herméticas. Esta idea pudiera ser el centro de otra investigación futura.
7 Avalle-Arce, Juan Bautista. Introducción a Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
8 Riley: Cervantes´s Theory of the novel, p193
9 S. Harrison: Milagros, Astrología y Racionalización de la magia en la composición de Los trabajos de Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
10 Lozano , Isabel en www//http
Cervantesvirtual.com sobre Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
 
 
Bibliografía
Texto primario:
Cervantes, Miguel de. Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Edit. Castalia, 1969.
Textos críticos:
Avalle-Arce, Juan Bautista: Introducción biográfica y crítica a Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Edit. Castalia, 1969.
Forcione, Alban K. Cervantes, Aristotle and The Persiles. Princenton University Press 1970.
García, Luis Vicente. Revista española de filosofía medieval: El engarce de la Astrología en el pensamiento humanista: el hilo cortado. En Revista española de Filosofía Medieval, 18 (2011), p. 193-210
Harrison, Stephen. Milagros , astrología y racionalización de la magia en la composición de los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Pavia Ruz, Norma. Revista biomédica: Magia, Religión y Medicina.2009
Laplana Gil,José Enrique. Universidad de Zaragoza Astrología y Literatura, un caso singuar de amanecer astrolólogico en el siglo de oro. Atículo digital
Leonardo Lisi, Francisco. Astrología, Astronomía y filosofía de los principios en Platón Habis 22 (1991) 97-111
http://www.cervantesvirtual.com/obra/utopia-y-astrologia-en-la-literatura-popular-del-setecientos-los-almanaques-de-torres-villarroel–0/
Nueva Revista de Filología Hispánica, Vol. 33 (1984), pp. 196-212
Richard Tarnas. Cosmo y Psique Indicio para una nueva visión del mundo. Traducción de Marcos Aurelio Galmarini. Barcelona. Edic. atlanta, 2008
Zavala, Iris M., “Utopia y astrología en la literatura popular del setecientos: Los almanaques de Torres Villarroel,” Nueva Revista de Filología Hispánica 33, no.
http://danassays.wordpress.com/encyclopedia-of-the-essay/torres-villarroel-diego-de/
Yndurain, Domingo. Humanismo y Renacimiento en España, Madrid. Cátedra, 1994

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Esta entrada fue publicada el 07/03/2015 por en Ensayo.
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