Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Las hadas chinas

ILIANA PRIETO

 

En China, esa tierra hermosa y lejana, los niños juegan todas las tardes a buscar hadas entre las flores.
  Las hadas chinas tienen unos nombres larguísimos y poéticos. Tan largos que, a veces, ellas mismas olvidan el final. Por ejemplo Ala que vuela sobre la flor de loto no hay forma de que pueda recordar su nombre hasta la última palabra… Cuando llega a flor se le ponen los ojitos más chinos que de costumbre, como dos rayitas, y se empieza a reír con una risa de cascabeles que da gusto. Claro, no siempre es así. Conozco una que se llama Nube que llueve sobre la primavera, que lo mismo dice otoño que invierno y se pone furiosa, roja como una fresa madura, cuando va pasando de estación a estación, sin acertar. Y hasta maldice un poco su mala memoria.
  Pero, en general, las hadas chinas tienen muy buen humor.
  Lo que más les gusta es jugar a los escondidos con los niños que, invariablemente, antes del té del atardecer salen al jardín a encontrar hadas. Sumergidas en macizos de flores Ala que vuela sobre la flor de loto, Nube que llueve en la primavera y Suave brisa de la puesta de sol esperan la llegada de los muchachos para hacer sonar sus campanitas entre los lirios, los claveles y las margaritas. El leve tintinear es la señal que los niños esperan para correr a descubrirlas. Entonces, las hadas chinas, junto a los niños chinos cantan canciones chinas y comen arroz con palitos chinos. Ala que vuela sobre la flor de loto, Nube que llueve en primavera y Suave brisa de la puesta de sol usan unos minúsculos pozuelos de porcelana con unos palitos bien pequeños para su merienda.
  Por aquí, por este lado del mundo, los niños también podrían jugar a encontrar hadas. Por cierto, en mi jardín, viven tres que tienen nombres muy cortos: Luna, Rocío y Lucecita –tan diminuta como un punto brillante– y que como las chinas se complacen sonando sus campanillas y adoran el juego de los escondidos.
  Si buscas bien en tu jardín o en el de tu vecino, quizás encuentres algunas y tal vez… quién sabe si por esas cosas de la vida, te tropiezas con Ala que vuela sobre la flor de loto, de la que se comenta –los chismes no faltan siquiera entre las hadas– que le fascina hacer viajes largos a través del mar.

 

Iliana Prieto (Foto cortesía de la autora)

Iliana Prieto
(Foto cortesía de la autora)

Iliana Prieto, narradora y dramaturga cubana, estudió Psicología en la Universidad de La Habana. Desde 1999 reside en Miami, Estados Unidos, donde obtuvo una maestría en Psicología. En 1989 ganó el premio nacional de literatura infantil Ismaelillo, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con su novela Querido diario. Dentro de la narrativa para niños y jóvenes también ha publicado La princesa del retrato y el dragón-rey (finalista del Premio Latinoamericano Norma-Fundalectura), Cuentos de brujas, aparecidos y otros bichos inofensivos, La magia del amor y Juicio a tres brujas.

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Un comentario el “Las hadas chinas

  1. Maria Cristina Fernández
    24/05/2015

    Hadas chinas que olvidan el final de sus nombres de tan largos que pueden ser y comen con palitos chinos, me encanta todo esto.

Los comentarios están cerrados.

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Esta entrada fue publicada el 23/05/2015 por en Narrativa.
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