Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Errantes y otros poemas

MONTSE ORDÓÑEZ

 
Errantes
 
Bienaventurados los que llegaron un día y se fueron sin un adiós,
los que por boca ajena te detestan y te olvidan,
los enemigos que no supieron abandonar ni la etiqueta ni la condición,
los que juegan con el sentir y la palabra del escriba,
los que aún creen que la condición humana no es fiel reflejo del espejo
                                [virtual.
En busca de lo que los caminos esconden
se recogen los mapas y las brújulas
y sin rumbo
uno sigue
y se va
ligero de equipaje como Bowie
Words are flowing out like endless rain…
 
 
 
La orilla de los nadie
 

“El mundo no te regalará nada, créeme.
Si quieres tener una vida, róbala”,

“Lou André Salomé

 
Con la precariedad de los tiempos
uno juega
y se sostiene
pliegues, bifurcaciones, encrucijadas, tizne, proceso.
Nadie sabe dónde se esconde el olor de los jazmines secos
posiblemente lo encontremos en el rincón de los miedos
en la esquina deshabitada de los que huyen en busca de pan.
La decrepitud de los silencios hace estragos en las almas de los que lloran
Las balsas liberan peso y ruge el mar
cuando mengua
las olas los engullen
Los tiempos juegan de nuevo con la sinrazón de los que quedan
y lloran
sin consuelo,
temblando de frío y miedo.
Y nosotros quedamos atónitos e impávidos
al rugido
de la desesperanza
y los gritos.
 
 
 
Todo en mí es un ahora
 
Las mañanas se visten de comparsas
los fríos que llegan
no resisten
todo en mí es un ahora
Las personas desdibujan su rostro
lanzan la culpa para salvar su bosque
todo en ti es un domingo
el daño se ha hecho cúspide
Me gustaría vestir de Abril
para no morir en Junio
en los senderos ya no hay huellas
todo en vosotros es un otoño
y así siempre y todo
en el irse está el hallazgo
 
 
 
Ceguera
 
Y entre tanta calma
y entre tanta noche
uno se olvida de lo que importa
y cuando eso sucede
es imposible aventurar
 
lo que deja en el camino
 
porque su propia ceguera
le impide ver
más allá de su alma…
 
 
 
La muerte del felino
 
Yo no tengo gato al cual recurrir cuando la tristeza me vence
me obstina la osadía de los eruditos que cuestionan la creatividad a través
                               [de los felinos
Me asustan los osados, los que condicionan y dictan sentencias y proverbios.
Si soy, tú no eres
Hay que huir de los que en soledad aprovechan para lastimar ajenas
                               [sensibilidades
Hoy estoy en paz
Mi perro se comió al gato del poeta.
 
 
 
Raíces
 
A veces las raíces
son saldo y destino
a ellas regreso siempre que la amargura de los ratos invade la estancia
extraño la lejanía del amigo, la cercanía del ausente
y la vida
tropieza con la piedra que se enquista
sigo entonces con la vela prendida
esperando que Buda se aparezca
y asista el comienzo y final
el de repente.
 
 
 
Remedios para un mundo
 
Urge pisotear la vanidad que nos envuelve
ampliar la mirada de los impíos
saltar muros de incomprensión y romper ventanas de incorporeidad
huir de lo global y habitar en lo parcial
exterminar a los que por su boca nos arrastran a los exilios
borrar los exterminios, también
hablar con los hijos y explicarles que los árboles se mueven
detenerse ante el mar y caminar por las orillas de los ríos
buscar al otro para llenarle de abrazos de equidad
recuperar al nosotros, también
borrar de los mapas al que no sonríe y apalea
recuperar las sábanas blancas y los paseos al alba
trazar rumbos de sanidad con las palabras
restar hambruna moral y sumar conocimiento latente
embelesarse de la lluvia y cegar a la catástrofe
atemperar la razón y depositar en los desiertos la inconsciencia
                           [de los soberbios
recobrar significado y hacer ley de lo sentido
verter de caminos la esperanza de los hombres
ser valientes y afrontar la diversidad como rumbo
escuchar la música que alberga nuestros órganos
hacerse de trincheras de globos para recuperar la ilusión del vosotros
 
Si con esto no sirve
tendremos que saltar a otro mundo
o mudarnos al otro barrio
 
 
 
Vigilia
 
En todas las vigilias
tiembla la memoria.
Cuando se pierden los pasos
las heridas no derraman ni sangre
Perdimos
el mirar del árbol
el sentido de la decencia
el pasear por las orillas
por perder,
perdimos hasta el lamento
ese
que amanecía siempre suspendido
en las tardes de domingo.
Hundo el rostro entre mis manos
lloro
permanezco
imploro a mi madre
regreso a la puerta
donde se oculta
la verdad
 
tu nombre y los vuestros
 
 

Montse Ordonez
(Foto cortesía de la autora)


 

Montse Ordóñez (Barcelona, España, 1974). Poeta. En 2013, crea el proyecto cultural Cuban Rhapsody, donde realiza encuentros literarios y creativos con artistas y escritores cubanos. Imparte talleres de creación literaria y de libroterapia. Sus poemas han sido publicados en varias revistas digitales. Finalista del último certamen de poesía del Ateneo de Madrid 1º de Mayo. Tiene en proceso de edición el poemario “La orilla de los nadie”.

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Esta entrada fue publicada el 15/10/2017 por en Poesía.
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