Revista Conexos

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Daína Chaviano entre el origen y el futuro de la nación cubana

DANIEL FERNÁNDEZ

Es no solo la novela más compleja de su autora, sino que posiblemente Los Hijos de la Diosa Huracán (Grijalbo 2019), de Daína Chaviano, sea también la más larga escrita por un cubano. Son 723 páginas cargadas de misterio y peripecias, sabias reflexiones y osadas circunstancias, datos históricos y visiones de futuro.

Al cabo de largas investigaciones y de doce años de minucioso trabajo, Chaviano, que tiene acostumbrado a su nutrido público alrededor del mundo a situaciones inusitadas y a una saludable mezcla de realismo y magia, verosimilitud y fantasía, alcanza con esta novela monumental una nueva dimensión más abarcadora. Estructuralmente la obra va pespunteada en dos narraciones separadas en espacio y tiempo donde las conexiones, de orden histórico, místico y espiritual, van confluyendo hacia un final hermoso y esperanzador.

De un lado se expone una Cuba futura donde se llega a las primeras elecciones democráticas al cabo de décadas de gobiernos dictatoriales, aunque el proceso no está exento de intrigas y trapacerías de toda índole por políticos y ambiciosos de poder. Hay guerreros de luz, que también en lo oculto trabajan por el triunfo de la verdad y la justicia. Esta apasionante trama al estilo de las novelas policiacas o de espionaje va mechada con la narración de un misterioso manuscrito de la época de la colonia que describe no solo la vida de los primitivos pobladores, siboneyes y taínos, sino el choque cultural y violento con los conquistadores españoles.

La autora ha concebido una trama apasionante y demuestra un conocimiento muy sólido de esas culturas autóctonas cubanas.

Por estas páginas de lectura trepidante se pasean dioses aborígenes, fantasmas, poderosos hechiceros, taimados colonizadores y hasta José Martí, el escritor patriota, tiene un momento muy interesante y hermoso que no voy a revelar al curioso lector.

Del lado de la Cuba futura figuran personajes de Miami y de La Habana, asesinos y conspiradores contra la libertad de Cuba, más detectives de ambas orillas y miembros de una sociedad secreta empeñados en desentrañar la causa de varios crímenes y proteger del mal un importante legado. Al final, ambas historias encuentran un cauce común, como si todos estos siglos terribles de la vida cubana al fin alcanzaran un nuevo sentido y una nueva luz, donde se sintetizan los distintos elementos de la nacionalidad. Sin duda una obra compleja y hermosa como suelen ser las novelas de esta autora.

Chaviano ha concedido a Conexos una formidable entrevista que transcribimos a continuación.

Tu novela es de gran complejidad estructural y anecdótica. ¿Como surgió la inspiración para una obra tan abarcadora?

Hace años, cuando llegué al exilio, decidí emprender un ciclo novelístico destinado a explorar la realidad cubana, aunque no basándome en la historia y la política como suelen hacer otros escritores, sino incorporando elementos espirituales, esotéricos y paranormales, porque así vivo y así percibo mi entorno.

Así surgieron las dos primeras novelas del ciclo: Gata encerrada, con un fuerte componente celta; y Casa de juegos, donde los dioses del panteón afrocubano interactúan con los mortales en un ambiente erótico-surrealista. Después escribí El hombre, la hembra y el hambre, que trabajé con un marco referencial más histórico, donde los desplazamientos temporales hacia el pasado me dieron la oportunidad de mostrar una Habana cuyo verdadero rostro se nos ha escamoteado.

A partir de ahí, me propuse indagar más a fondo en las interrogantes que ya habían guiado las tres anteriores: ¿Qué significa ser cubano? ¿Qué elementos nos han convertido en lo que somos? ¿Qué hemos perdido o destruido por el camino? ¿Por qué hemos llegado a la crisis nacional que ya dura más de sesenta años?

Para responder a estas preguntas era vital que explorara los orígenes de la nación, específicamente su composición étnica y cultural. Entonces concebí una saga familiar que resumiría la mezcla de sus tres etnias principales: la española, la africana y la china, hacienda énfasis en esta última por constituir un elemento ausente o casi ignorado en la cultura cubana. Esa fue la génesis de La isla de los amores infinitos.

Durante mi investigación, tropecé con facsímiles y documentos de carácter jurídico que mencionaban la presencia de indígenas cubanos en épocas donde supuestamente no deberían haber estado. Entonces me di cuenta de que había dejado fuera un elemento clave para responder a mis interrogantes: la etnia indígena. Aquella certeza se vio reforzada porque el personaje del indio mudo, planeado para El hombre, la hembra y el hambre, volvió a aparecer en La isla de los amores infinitos. Literalmente se coló en escenas que no estaban concebidas para él, como si se resistiera a desparecer del todo o como si intentara decirme algo. Ese persistente fantasma literario me llevó a concebir Los hijos de la Diosa Huracán, donde se explica quién fue este personaje.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que enfrentaste al realizarla?

En primer lugar, hallar la información en decenas de documentos y estudios arqueológicos, lexicográficos y etnológicos recientes, porque todas las nociones que existen a nivel popular sobre los indígenas caribeños son falsas o inexactas.

Tuve que componer un universo histórico que nunca había sido reconstruido, en el sentido científico del término: mostrar cómo estaba organizada esa sociedad, cómo se relacionaban los taínos con su entorno, cuáles eran su comportamiento y sus relaciones familiares… Dibujar toda esa dinámica humana requirió manejar una abrumadora cantidad de datos.

Para darte un ejemplo, ahora se cree que la fabricación y decoración de la cerámica era una actividad propia de los nitaínos (la nobleza taína), quienes tenían mayor tiempo a su disposición que los naborías (trabajadores agrícolas). Combiné este dato con el hecho de que algunos estudios sobre el arte rupestre mundial han señalado que muchas pictografías parecen haber sido realizadas por manos femeninas. Como quería que cada personaje tuviera un papel laboral dentro de la tribu —pues ni siquiera los miembros de la nobleza pueden darse el lujo de permanecer ociosos en una sociedad de subsistencia—, al crear el personaje de Dacaona, una de las hermanas del cacique, le adjudiqué el oficio de artesana. Eso me llevó a investigar cómo se hacían los tintes de las decoraciones taínas. Estudié cómo elaboran los colores ciertas tribus amazónicas conectadas con la familia arahuaca del Caribe, qué materias primas (plantas, huevos, insectos) utilizan para conseguir esos tintes, cuáles son los aglutinantes naturales —imprescindibles para que toda pintura se mezcle y cohesione bien para su aplicación y durabilidad—, los pasos del proceso para fabricar los tintes y el modo de aplicarlos…

Y te hablo de un solo aspecto dentro de esa sociedad. Ahora piensa que tuve que efectuar el mismo proceso de rastreo para cada uno de los elementos de la vida cotidiana: qué comían (incluso imaginando posibles combinaciones de platos), los tejidos de sus ropas (pues, contrario a lo que muchos piensan, los taínos no iban siempre desnudos, sin contar con que la convivencia con los españoles debió obligarlos a incorporar nuevos elementos a su ajuar), los adornos que usaban, cómo y con qué cazaban, cómo y con qué pescaban, sus tipos de sembrados, sus rituales curativos y mágicos, sus armas, la fabricación de instrumentos musicales, sus ceremonias de duelo y celebración, cómo adoraban a sus dioses, y un largo etcétera.

También realicé investigaciones similares sobre la vida en la España de esa época: los oficios a que se dedicaban los judíos conversos, cómo se encuadernaban los libros o se fabricaba el papel, el vestuario que usaban las diversas clases sociales, los mapas antiguos de algunas ciudades (si estaban amuralladas, por qué puertas se entraba y salía de ellas), el funcionamiento y los posibles orígenes de la masonería, cómo se hacían y canalizaban las denuncias de la Santa Inquisición, estudio de las coplas y los modismos lingüísticos de la época, y muchas más.

Otras pesquisas se relacionaron con la trama criminalística moderna: cómo se protege la escena de un crimen, los protocolos para extraer huellas, los pasos dentro de una investigación, etc. Por otra parte, no quería que el detective principal fuera un simple personaje gris, sino un individuo con sus propios conflictos personales. Entrevisté a dos detectives de la policía de Miami que me dieron muchísimos datos sobre la psicología y la vida diaria de un investigador.

Podría seguir dándote detalles, pero creo que ya tienes una idea.

Un vasto trabajo, sin duda. Aunque las historias alcanzan un final satisfactorio, ¿ves la posibilidad de una continuación?

Realmente no lo sé. Quizás no descarte del todo regresar al mundo indígena del Caribe, aunque no es probable que sea para una continuación de esa misma novela.

Tienes una creatividad desbordante. ¿En qué otros proyectos estas trabajando? ¿O piensas tomarte un descanso?

Apenas salió la novela, decidí emprender un nuevo proyecto entre varios que tenía guardados. Anduve dándole vueltas a dos de ellos, pero necesitaba darme un respiro y escribir algo que no requiriera de mucha investigación, ni tuviera una estructura tan compleja. Así es que ahora trabajo en un libro donde podré dar rienda suelta a la fantasía, sin depender tanto de fuentes bibliográficas.

¿Qué tal va la venta de la novela a nivel internacional? ¿Traducciones? ¿Lanzamientos en otros países con tu presencia? ¿Propuestas para cine o telenovelas?

La novela se ha vendido muy bien en español y ha recibido tres galardones literarios: Medalla de oro en la categoría Best Book in Spanish Language, del Florida Book Awards, y el primer lugar en las categorías Best Popular Fiction y Best Novel (Adventure or Drama) del International Latino Book Awards.

Hice muchas presentaciones en diversas ciudades y ferias del libro de Europa y Estados Unidos. Lamentablemente, como todos sabemos, la pandemia asestó un duro golpe al mundo editorial y eso ha ralentizado la industria, incluyendo los acuerdos sobre traducciones. En medio de la pandemia, seguí haciendo presentaciones de manera virtual. Por suerte, el libro siguió vendiéndose muy bien e incluso llegó a estar entre los más vendidos en Amazon. 

En cuanto a tu pregunta sobre su adaptación a la pantalla, la verdad es que no pienso en eso. Mi problema es que un libro salga lo mejor posible y consiga captar la imaginación y el interés de los lectores. Lo que pueda pasar luego con él en otros medios puede ser un añadido, pero no escribo pensando en eso.

Esta es tu novela más ambiciosa y posiblemente la más larga escrita por un cubano. ¿Piensas seguir en esa vena de libros complejos o vuelves a novelas de mayor brevedad, aunque no de menor interés, como han demostrado tus éxitos anteriores?

Cada libro es diferente y requiere de enfoques distintos. Así es que no puedo afirmar una cosa ni la otra. Dependerá de lo que me pida cada proyecto.

¿Nunca te has sentido tentada por un nuevo libro de cuentos o relatos?

El último libro de cuentos que escribí fue Extraños testimonios, poco antes de salir de Cuba, en 1991. Se publicó hace apenas tres años. Ahora, después de terminar una novela tan larga, mi nuevo proyecto es precisamente una colección de relatos. Me lo he propuesto como un divertimento que me permita escribir sin restricciones a la imaginación. Su entramado principal son espacios y tiempos futuros, aunque no muy alejados de la realidad y de ciertos temas actuales.

Daína Chaviano
(Foto de Lili Domínguez)

Daína Chaviano nació en La Habana (1957). Licenciada en Lengua y Literatura Inglesa. Ha publicado: Amoroso planeta (cuentos); Historias de hadas para adultos (novelas); Fábulas de una abuela extraterrestre (novela), y El abrevadero de los dinosaurios (cuentos), entre otros. Sus poemas, relatos y artículos han aparecido en publicaciones y antologías de Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Bulgaria, Costa Rica, Checoslovaquia, España, Estados Unidos, México, Nicaragua, Portugal, Rusia, Ucrania y Uruguay. Desde 1991 reside en Miami, Estados Unidos.

danielfernandez
Daniel Fernández
(foto: cortesía del autor)

Daniel Fernández estudió Licenciatura en Literatura Hispanoamericana y Cubana en la Universidad de La Habana, y trabaja actualmente como crítico de música clásica y reportero de El Nuevo Herald, en Miami. Perteneciente a la llamada Generación de El Mariel, el autor escribió una novela en Cuba La vida secreta de Truca Pérez, por la que fue sancionado a cuatro años de privación de libertad. Fue indultado en 1979, año en que llegó a Estados Unidos. Ha publicado Sakuntala la Mala ontra La Tétrica Mofeta (Editorial Silueta, 2009), Novelas Sencillas (Editorial Silueta, 2010) y El libro rojo de Sakuntala la Mala (Editorial Silueta, 2018). Autor de varias obras dramáticas, además de poemas y cuentos dados a conocer en distintas publicaciones y escenarios.

3 comentarios el “Daína Chaviano entre el origen y el futuro de la nación cubana

  1. hgutie02
    29/09/2021

    Excelente entrevista a una de nuestras mejores autoras contemporáneas. Muy de acuerdo con la evaluación. <> está destinada a ser un clásico. ¡ENHORABUENA!

  2. Sergio
    01/10/2021

    Excelente por los dos. Saludos.

  3. dovalpage
    03/10/2021

    ¡Muy buena entrevista! Y la novela, de las mejores de nuestra narrativa. ¡Órale, Daína!

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Esta entrada fue publicada el 29/09/2021 por en Ensayo.

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