Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Rita Martín

 
HE VENIDO de lejos y he soñado.

Cada sueño en mis manos era el viaje

hacia el país inaccesible.

Cada viaje en mis sueños, la imagen

indivisa: carroña de la sed

al despertarse el cuerpo. Apetito voraz

del tiempo sobre ciudad desconocida:

el paisaje ruinoso de sus campos,

la mugre y la asfixia, bendecidas.

Una vez más el sueño y el deseo

golpeando los ojos hacia dónde,

extraño lugar del que regreso.

 
 
LA CIUDAD como el alcohol.

Caminar y sólo el golpe seco

donde saciar la sed.

A la noche, una ola de viento

calma y acaricia bajo los faroles

apagados por el racionamiento.

Una ciudad echa su aliento

para aliviarnos

dentro de su ruina. Su pestilencia

tira las náuseas, el sudor,

y el extraño alivio de su vaho último

es el único recuerdo

dentro de las ruinas.
 

Foto: Michael Sixto

 
Desde un lejano lugar
La Habana guarda un tesoro
Que es difícil olvidar.
Carlos Varela
 

DESDE EL AEROPLANO no se distinguía

lo sucio sino la serena dignidad

del trazado de las calles,

la arquitectura vetusta de los edificios

y el andar antiguo de las mujeres

y los hombres.

En ruinas, pero viva,

la ciudad decía su adiós

y aún espera.
 

Foto: Michael Sixto


 
PÁJAROS NEGROS

Es el negro pájaro sobre el farol,

no el cuervo. Un pelícano

resucitó sobre su ala.

La lluvia, pertinaz, sobre el asfalto.

Las cosas por decir, a medio hacer,

como sin fondo.

El perro muerto durante meses

en la carretera. Su olor.

su desintegración al sol. Polvo de nuevo.

El rito fundador, oh, Hialeah.

Y nada más que el salto.

Nada más que el vuelo

de pájaros negros

picoteando el cristal.

Tragando el vidrio.

 
 
CORDIALIDAD DEL ODIO FAMILIAR
 

Para todos los que se acercan a Miami
contradictoriamente.
 
¡El odio familiar es tan cordial!
El odio familiar que es la raíz
del odio general.
Rolando Escardó

 
I love downtown Miami

pese a, o porque

hallo en ti

el diario excremento

de los homeless.

Hace tiempo albergué

a unos y a otros.

Luego nada,

salvo el deseo

de estrechar

las manos.

En este punto,

Downtown Miami,

nos asemejamos

a los locos con banderas

en alto por el día

de la marcha

por la libertad.

Los dos nos cruzamos

y bebemos la orina

seca del que ya no dice

nada. Una nada sin fin

son nuestras vidas

que van a dar a Biscayne Boulevard

o al aserradero de Home Depot.

Esa noche los cristales

soportaban la embarcación.

Todos podíamos mirar

hacia abajo. Tocar fondo

y gritar tres veces

e, incluso, hasta brindar

por la resurrección del crap

o del poema. Banderas

en lo alto,

más banderas.

 

Foto: Michael Sixto

 
LETTERS TO THE WORLD
 

Para mi sobrino Abelardo
y su sueño de trompeta

 
Una lluvia incesante,

caminatas y un café rústico

alivian el cansancio.

El aire helado

corre por las venas.

Pero en cualquier lugar

hay pecados

para el poeta:

Emily Dickinson

violenta la noche

y sonríe

de haber escrito

palabras desde la soledad

y el silencio. Whitman,

junto a su negra etíope,

acaricia al muchacho de Manhattan.

Faulkner argumenta

la incapacidad de Benyi

para trabajar en un mercado.

Dos Passos culpa a los acreedores.

Hemingway termina con su cráneo.

Djuna Barnes convulsiona.

Ana Mendieta cae

desde un sexto piso.

Arenas toma barbitúricos.

Piri Tomas muta religiones.

Lennon muere

a manos de un obseso.

Dentro de la lluvia

un desconocido

alienta.
 

Foto: Michael Sixto


 

UNA SOLA CIUDAD
 

Para Jorge Olivares
que gusta de las Arenas

 
En las dispersas y numerosas ciudades

de Alejandría

escribiré del silencio de las noches.

El malecón, como la otra ciudad,

tendrá una historia.

El niño, como en el otro barrio, pedirá su cuota.

La playa, como en todas partes, negociará

el placer de hombres y mujeres.

La caída de la noche dará cuenta de otros

desplomes

perentorios. Pero hay una sola ciudad

como sólo hay un nombre

con el que llamarte. A fuerza y sin billete

llegarás a Alejandría

para saber del mutismo que tejiste.

Pero el viaje es un pretexto para el ciego,

y al leer los viejos manuscritos:

artificios, palabras, dirás, nada importante.

Sin notar la sangre ni la luz,

cerrarás las puertas y ventanas.

Esto y no otra cosa has aprendido.

 

RITA MARTÍN. Poeta, narradora, dramaturga y crítica literaria. Se desempeña como profesora de lengua española y literatura y cultura hispanoamericanas en la Universidad de Radford, VA. Dirige la sección de reseñas del MIFLC Review y conduce el bitácora de creación Grafoscopio. Entre sus publicaciones, poemarios: Estación en el mar, El cuerpo de su ausencia, Tocada por el astro; narrativa: Sin perro y sin Penélope; teatro: Virginia/Flores no me pongan; compilación: Homenaje a Eugenio Florit. De próxima aparición El secreto de Virgilio (ensayo) y los poemarios Los poemas de nadie y Poemas casi antiguos.

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Información

Esta entrada fue publicada el 11/08/2012 por en Poesía.
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