Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Osvaldo Sauma

OSVALDO SAUMA

Una mujer baila

una mujer baila

amparada a la noche

despliega sus brazos

como decir sus alas

desde el centro del aire

hacia las afueras del aire

en diagonal a los espacios de la luz

entre los costados de la sombra
una mujer gira

como un astro

y sobre sí misma

esboza

la ruta del azar y sus conjugaciones

gira

baila

alza un tiempo magnético

como quien alza un pájaro

desde la tierra que lo atrapa

y traza con un carbón encendido

el lenguaje bermejo de las cavernas
baila

y con ello sacude

los miedos de la infancia

que aterrados todavía

nos llaman desde su adentro
una mujer baila

sobre el corazón de la madera

para enardecer

el latido ciego de la vida

baila sobre mis heridas

para recrudecerme

el camino del remordimiento
una mujer baila

sola contra la adversidad

baila sobre el planeta errante

sobre un contratiempo de la memoria

y se fuga en esa fuga de la música

y vuelve sobre sí misma

para revelarnos

un deseo desterrado del Paraíso terrenal

Mirándola dormir

todo hombre es su propio sol

en la media noche del hastío

cuando los grillos chillan

como fuego endemoniado

y las estrellas

están más distantes que nunca

bajo la luz del aguardiente

todo hombre

apaga

la lumbre interior de la nada

mientras mira dormir

a la mujer que le cedió el destino

no la que le inventó la ilusión

todo hombre

que como yo se emborracha

junto a la mujer

que nos huye en sueños

evade la necesidad del otro

hace de su fracaso

un tintineo abstracto

y se bebe en silencio su perdición

arrepentimiento en falso

pido perdón

a todas las mujeres que estuvieron conmigo

sobre todo

a las que con otra mujer traicioné

será que amo más a la mujer que a una mujer

será que hago acopio de los placeres vividos

como si el amor fuera memoria

y no lo que es o debería ser o uno se inventa

yo qué sé

yo sólo se que todo sucedió

por mandato divino o del azar

o por insensatez pasión desidia

qué sé yo

pero así fue

y cada una de ellas

entre mis brazos brilló

única

aunque fuera tan sólo una sola vez

Guerra avisada

Amor

de qué te sirve un poeta

él sólo tiene palabras

soledad y palabras

una frase amable

y muchas ilusiones de papel

de qué te sirve un hombre

que desconoce los límites

que edifica una muralla de sombras

donde guarecer los destellos de su sueño

el poeta sabe poco de alegrías

es más un traficante del infortunio

un ave agorera en territorios desolados

él comercia con los ciegos estrellas distantes

vende a los sonámbulos sueños de ímpetu nocturno

navegaciones a los que padecen de insomnio

él les lleva flores a los árboles

aluminas al corazón de los peces

carbunclos a las luciérnagas

él destila nubes bajo el sol absorto

de verdad

amor

desistí

a él ni Platón lo quiso en su República

es al primero que acosan por ser zorro

al primero que apresan por ser pájaro

al primero que matan por ser lúcido

y lo que es peor

a él siempre le cobran

recargo en los recibos de la luz

desdeñalo

él no podrá darte ninguna seguridad

hace gala de su pobreza

del verde sol de su ocio

y como un niño

en todo cree ver el asombro

te lo advierto

amor

no te involucrés

él sólo puede ofrecerte

el territorio gris de las vías libres

Viejo niño padre mío

te miré tan asustado

tan niño

Padre

cuando la muerte

anunció en tus ojos

su llegada irrevocable

hubiera querido decirte

gracias

despedirme de vos con un abrazo

recordarte que Dios

te había desde siempre perdonado

Dios perdona a todos

los que apuestan la vida por la vida

los que improvisan

con el coraje del corazón

la ruta de la existencia y sus azares

yo sólo hubiera querido decirte

que te amo

que amé tu altivez entre los altivos

tu humildad entre los humildes

y ese terco orgullo

forjado

en la noble arena de los desiertos

II

hubiera querido llevarte

Padre

frente a la tumba de tu Padre

hubiera querido

que perdonaras en vida

el abandono que en vida te hizo

el que yace ahora

abandonado en Puerto Padre

hubiera querido que te fueras

sin ese peso en el costado

que en la otra orilla

fuera más ligera tu carga

que dejaras las heridas de este lado

III

ya podés irte en paz

viejo niño padre mío

ya los nietos hablan de vos

como si no te hubieras ido

como si fueras una presencia

que sabemos perpetua en nuestras vidas

no temás

no bien traspasés el túnel de la luz

las Huríes te devolverán tu corazón de niño

jugarás de nuevo entre el sol de los muertos

y le daré a mi Padre

el abrazo que en su muerte no pude darle

a mi Padre que yace ahora

abandonado en Puerto Padre


Tríptico de la buhardilla

a Francisco Amighetti

In memoriam

I.

derramo

los primeros tragos del aguardiente

para que los ángeles

beban conmigo en soledad

con amigos así

es fácil perder la cordura

nada mejor que beber

amparado a su pulcritud

extraña costumbre esta

a la que a diario me acostumbro

para exorcizar los fantasmas de la tierra

para despertar la embriaguez seráfica

y alzar vuelo en medio de la nada

II.

salud

hermano

salud

de más está decir

que cada uno lee en el otro

el cúmulo de sus miserias

de más está decir

que envejecemos

y que de nada nos sirven

las estatuas de sal

que dejamos perdidas en el camino

(el viento a nuestras espaldas

sopla una tramontana inútil)

salud

hermano

salud

por esta soledad que compartimos

frente a frente / espejo contra espejo

III.

hoy no llamaré a nadie

hoy quiero emborracharme

a solas con mis ángeles

aquí adentro

no hace falta el mundo

tenemos amigos

que desde las sombras

celebran con nosotros

en silencio

hermanos que releemos

a la manera

en que se lame un animal herido

aquí

ni siquiera

hace falta la música

nos bastan

la palabra y el aguardiente

el humo sagrado

y otras comunes pertenencias

aquí no hace falta nada

aquí hacen nido los pájaros nocturnos

y Homero y Ulises vuelven a quemar las naves

Osvaldo Sauma

Osvaldo Sauma

Osvaldo Sauma (Costa Rica)

Poeta. Profesor del Taller de Expresión Literaria en el Conservatorio Castella, San José, Costa Rica desde 1981 a 2010. Autor de: Las huellas del desencanto (1983), Retrato en familia (Premio Latinoamericano EDUCA, 1985), Asabis (1993), Madre nuestra fértil tierra (1997), Bitácora del iluso (2000), El libro del adiós (2006). Antologias realizadas: Poesía Infantil del Conservatorio Castella (1986), Antología del Conservatorio Castella (1990), Los signos vigilantes (antología de poesía ecológica, 1992), Tierra de nadie (9 poetas latinoamericanos, 1994), La sangre iluminada (6 poetas latinoamericanos, 1998), Martes de poesía en el Cuartel de la Boca del Monte (1998), Antología de seis poetas latinoamericanos (2006). Coordinador de la rama de literatura en el Festival Internacional de las Artes de Costa Rica en los años 1994, 1998, 1999, 2005, 2006 y 2009.  Ha sido jurado en los premios internacionales Ricardo Miró, rama de poesía (Panamá 2000), primer premio hispanoamericano de poesía Sor Juana Inés de la Cruz (México 1997) y Juan Ramón Molina (Honduras 1983), entre otros.  Su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al portugués, al árabe y al hindi.  Ha participado a numerosos festivales internacionales de poesía, como: Medellín y Bogotá (Colombia), Granada (Nicaragua), Rosario (Argentina), Festival Mundial de la Poesía (Chile), Mundo Latino (México), Festival Internacional de las Letras Jaime Sabines (México), Festival Intercontinentale della Poesia Mediterranea (Roma, Italia), Kritya, Mysore (India), entre otros.

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Información

Esta entrada fue publicada el 10/03/2013 por en Poesía.
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