Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Poemas de Max Rippon

MAX RIPPON

Ven

 

Ven dame tu mano en los senderos  frondosos

Del camino de mi infancia

Ven dame la mano en la enternecida evocación

De las horas pasadas allá

Ven a colocar tu mano en la mía

Tendidos en los arrecifes molestados

Por las engañadoras saladuras del Mar del Caribe

Ven conmigo a pasear con pasos vacilantes

Sobre las entornadas huellas de mis antiguas historias

Te llevo conmigo

A Marie-Galante

Donde se hunden mis raíces

Ven a ver las altivas olas silbando espumas de plata

En las grietas del coral usado

Ven a admirar el vuelo de las aves marinas por millares

Castigando las nubes atemorizadas

Ven conmigo a saborear el canto de las luciérnagas por la noche

Ven conmigo a sentir en tus labios dulces

La miel amarga del acacia en flor

Ven a mi isla suave y serena

A coger mi corazón por la mano

Ven conmigo a amar el tiempo entre los doukous[1]

Te llevaré

¡Oh, si!

Te llevaré a lo más profundo  de ese país que es el mío

Te pondré a sentarte en mis raíces torcidas

Te abrigaré en las laderas de los acantilados del Vieux-Fort

Para contemplar el vuelo de los hèks numerosos

Tejando la tela de la isleta del mismo nombre

Tomaré tu mano en la tibieza de la mía

Para trepar junto a ti a los escalones del silencio

Te olvidaré en el tálamo de mi mano

Y cuando mi cuerpo encarcele tu alma

Liviano como un copo

Que se va arrullado por los vientos

Te diré por fin mi felicidad de tenerte cerca de mí

Luego dejaré correr en el hueco de tu oreja:

an kontan vwè’w tou bonman[2]

Mi quebradura

   Para: Frankétienne

             Los que tuvieron la fuerza de quedarse

            Los que encontraron el coraje de irse

 

El día ha nacido

Más tímido que de ordinario

El sol se da de baja

Esta mañana de noviembre  

 

Mi madre me despertó de mi lecho…

Infinita dulzura en mis orejas adormecidas

Mi padre me besó la frente furtivamente

Sin interrogar mis ojos inquietos

 

Apenas tenía cuatro años…

Mi madre enjabonó mi cuerpo con esmero

Lágrimas de alegría se derramaban

A lo largo de mis mejillas hundidas…

Mi cuerpo reluciente

Daba en mi piel una brillantez rara

Vinieron dos señoras

A cogerme de la mano sin osar conocerme

Una me apretó a la fuerza

Contra la tibieza de su pecho

La otra me sonreía en silencio

Tenía cuatro años apenas…

He sido privado de la vida de mis pares

Adiós inmensos llanos de Artibonite desconsolado

Adiós Cité Soleil hormigueante de tormentos demasiado pesados

Mercado Salomon adiós…

Desbandada obligada

¡adios!

Me voy y dejo mi país, me largo

Sin despedida

Con recelo…

Liquido mis amistades legitimas

Sin tener tiempo…

experimentarlas

Abandono a mi tierra

Disidente culpable

Soy la flor salvaje cortada al cúter

Y mi savia salpica y gime a los alrededores

Soy esa pieza de ébano

Para envolver en las sábanas del olvido

Tenía cuatro años apenas…

¿Volveré a ver algún día

Mi Haití querida ?

Tierra ingrata que permite que me expulsen

Así como un escupitajo malo

Tierra árida con pezones flojos

……………………..

Tu leche agotada abre surcos de miseria

En el pelo encanecido de mi madre

Adiós cirios erguidos

Limitando la cima de las colinas taladas

Adiós arrozales sedientos… ¡adiós!

…………………..

Les pido perdón a sus espinazos curvos

Perdón a sus carnes humilladas…

Hago el inventario de sus huesos demacrados

Hombres de tiro en las alturas de Delmas

Tenía  cuatro años apenas…

Me adoptaron

Lloraba a lágrimas vivas

Cuando me llevaron

Hacia horizontes nuevos

Dejando pesar demasiadas cargadas

Inquietudes de niño

En mi corazón herido en lo vivo

Homenaje

Para el fallecido Edouard Glissant

 

Desde las orillas de Cocibolca en donde te esperaba

Allá las aguas de los lagos prósperos lloran tu partida mi querido Eduardo

Los fragores del volcán Monbacho que ya estás escuchando

Son los arpegios del tañido fúnebre levantándose desde las cimas  para saludar tu vuelo

Palabras de Siux en el incensario de la pena

Queremos decirte nuestra tristeza, amante voraz de ideas vanguardistas

Ondas rizomas arrojadas por herederos sin padres

Antillanidad

Creolización

Poeta que fue y ya no es[3]

El tiempo se viste de blanco

De este blanco que enluta los tribunas huérfanas de Tombuctú

De Granada a Bâton-Rouge

Del Gran Norte de América a la confusa punta de la Tierra de Fuego

Desde los desiertos convulsos de Arizona, hasta nuestras puertas tan familiares

De los mundos conquistados, a los mundos sumisos a los caprichosos vagabundeos

Esta mañana se marchitó un arco en el cielo en los límites de las sabanas ebrias

Abrazo la lengua de mi suelo compuesto y me entiendes en la tuya

Cederte el espacio a la mesa de los silencios

Grabar la huella de tus pasos en la arena fina de mi isla

Ba lang travay[4] y decirlo todo del mundo nuevo por construir

Dar pleno sentido a esas naderías que somos  nosotros

Alianza osada de nuestras diferencias

Brindar al mundo concordancias cuya tablatura es creole

Creador de conceptos  millones de veces lacerados

Fundador de utopías que se unen con los sueños diurnos

Pido a los libros que siguen siendo abiertos marcar la página de este día

Pido a los cuatro cuartos del mundo un big put your hands together

Para ti, demasiado mayor para ser un hermano

Compañero de las luchas cómplices en la travesura de los arroyos transversales

Te saludo como un faro cuyas farolas aun tibias

Enardecen mi recuerdo trastornado

No tendremos lágrimas que volteen los cuerpos

Porque el poeta no desaparece al morirse

Renace luminoso y triunfante en las franjas de los horizontes

Su palabra se deja agarrar en los lazos sueltos de los vientos  fecundantes

Y su vía se vuelve palabra flor de sal de los silencios…

Rivière-Sens, Gourbeyre, 3 febrero de 2011


[1] Dulces de Guadalupe

[2] Je suis si heureux de te voir!

[3] En castellano en el texto

[4] hacer vivir/practicar las lenguas

Max Rippon

Max Rippon

 

Max Rippon es un poeta y novelista de gran notoriedad, que vive en la isla de Marie-Galante (Guadeloupe). Su poesia en francès y criollo, (el idioma local)  es parte de programas de escuelas y universidades en Francia. Tambien ha sido incluida en numerosas obras colectivas y antologías en Europa. Se caracteriza por ser la palabra de la memoria colectiva y también el cantador de las aspiraciones de su pueblo. Max Rippon es el Padrino de la Feria del libro de la isla de Saint-Martin, donde se encuentran anualmente los mayores escritores del Caribe.  Ha publicado varios libros, entre los cuales se encuentran: Palabras Ingenuas, Hojas de Palabras, La Úlltima, Pedazos de Silencio, Morriña, entre otros.

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Información

Esta entrada fue publicada el 06/04/2013 por en Poesía.
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