Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Azar de letras y otros poemas

VÍCTOR JIMÉNEZ

 
Azar de letras
 
Entre el asfalto
y la poesía
forjo letras al azar.
En este ejercicio
del decir, descubro
palabras aleatorias
metáforas en clave.
Inquiero un verso
escrito, una palabra
alada. Primigenia.
Verbo, belleza
y vicio se deslizan
a ras de mis sueños.
Versos que invocan
melancólicos, una
liturgia de nombres:
Bukowski, Eliseo Diego
Kerouac, Jorge Luís Borges.
La palabra es solo
golpes de dados.
Son solo nombres.
Letras. Dispersas al azar.
 
 
 
Luz
 

“No vuelvas, no escribas, no llames, hazme caso,
Hagas lo que hagas, ámalo como amabas
la cabina de Cinema Paradiso”.

Alfredo, de la película Cinema Paradiso

 
Pobre Toto.
En la pequeña
sala de tu cine,
la luz se esfuerza por dar
vida a la memoria.
Los enlatados besos que
te regaló Alfredo,
traen, melancólicos,
el fantasma de Elena.
Ese amor.
Ese algo que pudo ser,
pero que ya no es.
Que nunca fue.
 
 
 
Utopía
 

“Todo se me confunde cuando creo que
recuerdo, es otra cosa la que pienso;
si veo, ignoro, y cuando me
distraigo, claramente veo”.

Fernando Pessoa.

 
A partir de hoy
escribiré con silencios.
Con miradas.
Intentaré atrapar la luz
en esta hoja en blanco.
Voy a crear un poema
cinematográfico.
Sacro-mágico.
Seré una voz en off
sobre estas líneas
alocadas.
Verteré palabras
imágenes y parábolas
sobre tu retina
para invitarte al ejercicio
casi extinto de viajar
en la utopía.
Quiero convertir
una metáfora en bálsamo,
que me ayude a ver la belleza
dentro de la barbarie cotidiana.
La imaginación es mi amparo,
le da vida a un verso
en primer plano.
Un verso rebelde y libre
-signo y símbolo-
de un poema-ojo superado.
Buscándose por todas partes.
 
 
 
Hallazgo
Ni todo el poder de Salomón
ni la magia con sus rituales
ni el anillo del viejo Bilbo
lograran que retroceda el tiempo.
Nadie puede borrar este acto
disléxico de llegar a tu encuentro
porque el hallazgo no se busca
se da y se convierte en milagro.
Algo cambia para siempre
en un instante, como un cristal
que se deshiela eternizado
como un velo, un telón
una Burka, como una casa en sombras.
Eres ya una puerta de luz
por donde atravieso como
ese eterno personaje de Kafka
que desea en vano permanecer en
alguna parte.
En estos tiempos
donde SER es atrincherarse
en las cosas
te regalo el Popol Vuh
los poemas nahuas
un relato mítico
te regalo a Buda
y las lecturas de Whitman.
Ya no quiero nada
encontré mi infancia perdida bajo la
estela del amor y de tu cuerpo.
 
 
 
Ceniza en la sal
 

A mi padre

 
No abrí mi boca ante el asombro
de encontrar todo en su sitio:
tus zapatos de andar por el jardín
el libro que no terminaste de leer
la manta que te cubría en tus
noches de insomnio.
Miraba a un lado
al otro lado y te veía
por los rincones.
Desnudo y sin llorar
apegado a tu memoria
aprendí con dolor
el modo más sereno de enfrentar
ese instante que enmudecía bajo el sol.
Cuando te esparcí en las aguas
te vi partir hacia a los eternos
corales que te acogieron.
Colmado de tiempo y de silencio
ya eres partícula, fragmento en el espacio.
Ceniza en la sal.
 
 
 
Hank
 
Me desprenderé de todo.
Regalaré mis libros y mi lengua.
Donaré mi colección de películas
extranjeras y mis ojos.
Botaré mi colección de cds y mis orejas.
Ya todo obsoleto
reliquias de otros tiempos
que solo saben acumular polvo y humedad
en sus cajas de siglos.
Quemaré mis escritos
en una fogata nocturna.
Bailaré alrededor como harían
los Inuit cuando eran libres
sobre la Tierra.
Me miraré en el espejo todos los días
para ver como paso de la anorexia a la bulimia.
Desarrollaré un Tic exagerado.
Viviré a media cuadra de un Liquor Store
para embriagarme a diario,
sabiendo que todo es mentira
lanzaré las botellas al patio.
 
Maldeciré, lloraré, protestaré
hasta que me quede sin voz.
Adoptaré a un perro del Shelter.
Uno de esos que matan a diario
porque sus ladridos y nobleza molestan a su dueño.
Le llamaré “Charles”
como el viejo Bukowski.
Y nadie sabrá mi secreto.
 
 
 
Testamento
 
Mi abuela dejó en su testamento:

Suéter rosa.

Fotos descoloridas.

Algunos libros.

Caja de música.

Su memoria…

Y, una puerta mágica

por donde escapar.
 

Vìctor Jímenez (Foto cortesía del autor)

Vìctor Jímenez (Foto cortesía del autor)


 

Víctor Jiménez  nació en la Ciudad de La Habana, Cuba, 1965.  Es cineasta independiente, productor de televisión y escritor. Graduado en Producción de Cine y Televisión en MiamiEn el campo audiovisual ha realizado publicidad, cortometrajes y documentales, algunos de ellos premiados en Festivales Internacionales. Sus textos han sido publicados en diversas revistas de  los Estados Unidos y Latinoamérica. Actualmente reside en Miami y trabaja para el Centro Creativo de Promociones de la Cadena NBCUniversal donde se desempeña como director, escritor, productor y editor. Ha publicado el poemario Siete Ciudades (Red- Ediciones S.L Barcelona, 2012)  Tiene listos dos poemarios inéditos, ILUSORIUM y Golpe de Mar.

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Esta entrada fue publicada el 03/05/2014 por en Poesía.
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