Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Ciclos de manadas y otros poemas

PENÉLOPE HERNÁNDEZ


 

Lenin
 
Lenin, no había lana en la idea,
perfecto hexágono de sal
que con lentitud reptó
del púlpito hacia la lengua.
Nada podía tener superficie,
sólo la lubricada redondez
del eco, la participación, el eco, la participación, el eco,
la participación, el eco, la participación, el eco, la participación.
(Rebotar de cordero contra cordero,
pujar rebaños, abortarlos.)
Sangre amarilla de Lenin lanudo: lo imposible.
Campanada múltiple y vacía: la voz del pueblo,
vómito sólido y solidario que aclama:
¡bolsas de polietileno para la idea fértil!
¡bolsas de polietileno para una cabeza con superficie!
¡calvicie de Lenin barata!
¡sólo la lubricada redondez del eco, la participación, el eco, la participación, el eco, la participación,
el eco, la participación, el
 
 
 
M
 
Tengo una idea
fija:
me gustaría empezar
algo con eme:
Mamá vendrá
a la autopsia,
papá…

 
 
 
¿Y qué más?
 
El amor es
por el hueco de una aguja ver
la fundición de los metales al calor
intenso de fundición,
muerte de las alianzas con uno mismo,
golosinas de la piel,
muerte por envenenamiento, por veneración
al envenenamiento.
 
Tanta mala película, mala música
para poblaciones de amantes el mal pop:
Él vino de lejos y a nadie se le parece…
 
Hasta que un día el animal disecado
salta, se llena de sangre
y huye venciendo la pared que lo sostenía.
 
 
  
Transición
 
Palomas como pimienta molida
contra nubes de plomo.
Danza en negro y blanco, hipnótica
y ciega, fragmentos de espejos.
 
Abren las aves trazos nuevos,
círculos en vértigo, círculos en abandono
del Uno, derrumbándose entre invisibles
brazos de bandada excitada
contra luz del ocaso.
 
Pájaros de las tardes del campo o la ciudad,
no importa, repetidos están en la memoria.
Alas ansiosas atraviesan mi pecho como navajas finas.
Desvanecido el día y sus deberes, yo comienzo.
 
 
  
Ciclos de manadas
 
La blandura no es solo aquí,
se propaga
como velamen:
bahías gemelas
creando
la zona franca,
el mar de plato.
 
Tengo un ciclo
que no entra a los mercados
como los perros.
Tengo otro,
de hospital en hospital,
moviéndose a la vez.
Todo aquí se reblandece,
acompañado por manadas
de lacios animales.
 
 
 
AKM
 
Desarmado
en 3 minutos
un cuello pulido
en menos
que canta un gallo.
Lo sé, que cante,
no me importa
un dedo dentro del blanco.
La diana se mueve, General,
se retuerce la diana,
gotea,
se viene hacia mí.
 
 
Estos poemas pertenecen al libro PRIMER HUEVO (en proceso editorial).
 

Penélope Hernández (Foto cortesía de la autora)

Penélope Hernández
(Foto cortesía de la autora)


 

Penélope Hernández (Cuba,1974). Graduada de Licenciatura en Psicología por la Universidad de La Habana en 2000. Tiene una maestría en Social Work en The Silberman School of Social Work de Hunter College, CUNY. Desde 2002 reside en Nueva York, donde trabaja en University Settlement, una organización sin fines de lucro en el Lower East Side de Manhattan.

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Esta entrada fue publicada el 31/05/2014 por en Poesía.
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