Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Caminante y otros poemas

OTONIEL GUEVARA

 
CAMINANTE

De la orilla de la milpa
el poeta recoge dos elotes
porque le pertenecen.

Fueron sembrados para él

El pueblo sabe que el sudor de su frente
no proviene del sol
sino de sus entrañas demolidas

Mastica solitario

Pero antes ha escrito
el poema del hambre
 
 
 
RESPONDA

Amonestan al hombre
que en harapos
busca a Dios en un bote de basura

¿Qué si en ningún corazón tuvo tal suerte?

¿Qué
si a los niños vio muertos en la calle?

¿Acaso usted, lector, puede ayudarle?

¿Acaso usted ha secuestrado a Dios
y por eso este hombre
ya no puede salvarse?
 
 
 
HERENCIA INMÓVIL

En un armario
tengo encerrado a un cuervo

El armario perteneció al abuelo Raquel
El cuervo al bisabuelo Poe

A veces
el viento sacude las hojas del armario
y se me salen
sin querer
los poemas
 
 
 
PENA

Este día me levanté desmesuradamente tarde

Miré mis manos
Indagué mi esqueleto

El horizonte no tenía sentido
El sol tostaba los techos de las casas

En la calle
ni los perros ni los panaderos quisieron relatarme
la manera en que murió el amanecer
 
 
 
CASA # 6

–para Rocío Bolaños, finalmente–.

Nadie toca a la puerta de mi casa

Las mariposas entran en silencio
con cierta danza de mujer conmovida

La lluvia penetra hasta las raíces de los árboles

A veces
los niños tocan el timbre
y huyen

Me gustaría que alguien
una tarde
–huyendo del mundo–
derribara la puerta de mi casa

Sería hermoso compartir
tan adusta soledad
ORACIÓN

Yo que te vi crecer arrullando mazorcas
costurando los huesos guerreros
con los huesos de los árboles
vengo a depositar un beso en tu rastrojo

      Tierra

Yo que te vi ondular
la procesión desnuda de los jóvenes cuerpos
vengo a buscar las flores que para mi esparcieron en tu acorde
los abuelos

      Río

Yo que escuché tus cantos al apagarse el sol
en la ceniza del tembloroso horizonte
vengo a secar el sudor del arcoíris que amarraste en tu frente
y a relatarte que la guerra por fin ha terminado

      Cielo

Yo que dejé mi aliento encarnado en las palabras
Yo que lancé mi fuego a las estrellas
Yo que sembré en el viento veinte veces mi sangre
Yo que fui Olote, Piedra, Diadema, Chirivisco
Vengo a entregarte todo mi pasado

      Muerte
 
 
 
DESPIADADA CIUDAD

–Al interminable poeta Ulises Masís–

Intentaba deshacerme de mi corazón
pero ningún mendigo tuvo a bien aceptarlo

lo icé entonces por encima de los hombres
-imponente
prodigioso-

y los hombres inquirían por el patrocinador

despiadada ciudad
 
 
 
DESAMOR

Te devuelvo los pájaros del pecho
te devuelvo tus cartas (sin palabras)
te devuelvo los pies sobre la tierra
te devuelvo tus sílabas secretas

te devuelvo las llaves de mi sueño
te devuelvo el placer que bautizaste
te devuelvo lo que me fió tu vientre

te devuelvo el sudor del cubrecama
te devuelvo el olor de los jazmines

te devuelvo el zapato que tiraste

Devolveme la calma
 

Otoniel Guevara (Foto cortesía del autor)

Otoniel Guevara
(Foto cortesía del autor)

Otoniel Guevara (El Salvador, 1967) Poeta y editor. Estudió agronomía y periodismo. Ha publicado alrededor de 30 títulos de poesía. Director Ejecutivo de la Fundación Metáfora y Director del Proyecto Editorial “La Chifurnia”. Sus poemas se han difundido en revistas, antologías y eventos en una treintena de países de América y Europa, muchos de ellos traducidos a varios idiomas.

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Un comentario el “Caminante y otros poemas

  1. Maria Cristina Fernández
    03/08/2014

    Poemas que doman con suavidad las palabras, hay algo prístino en ellos, como venidos de un mundo donde la poesía aún consuela.

Los comentarios están cerrados.

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Esta entrada fue publicada el 02/08/2014 por en Poesía.
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