Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Lanzar la piedra y otros poemas

ZURELYS LÓPEZ AMAYA

 
La rueda

Cruzo la calle entretenida y pienso que todo fluye a mi alrededor como una rueda. No soy parte de la rueda porque la observo detenida. El tiempo y la rueda son el mismo círculo. Todo lo que gira nos hace entretenidos. No soy parte de la rueda. Soy parte del círculo que fluye a mi alrededor.

 
 
 
Lanzar la piedra

A mi hermano Michel en su memoria

 

Una piedra cae en el lago adormecido. Salpica y deja como respuesta anillos a su alrededor. Somos piedras lanzadas. Ser la piedra es crecer bajo el agua.

 
 
 
Hay un sitio en que todo permanece

Hoy dejo de hacer lo de siempre. Camino sola por las calles, dispersa entre la gente que emigra. La tristeza se detiene en mi rostro al leer un poema de Baudelaire.

 
 
 
Correr

Sé que no soy canto, ni sombra, ni ave mustia que aparece. Sé que el suelo agrava el polvo y los sentidos de quien lo ve. Anoche estuve sola como un árbol solo. Nada tuve entre mis piernas. Solo árbol que cubre el camino hacia la noche. Sé que el cuerpo se resiste mientras el polvo desciende hacia las rocas. No es el miedo quien atrae a la muerte dispersa, es mi mano que busca la salida.

 
 
 
Búsqueda

Madre, tu cuerpo ha fallado en la noche. Se vuelve insípido en el vacío que nos espera a todos. Mientras rezo tú abrazas mis manos débiles. Es ahí donde respiras y conviertes el hábito de hacer el café en el sueño raro que nos cubre.

 
 
 
Himnos

Anoche procuré aprender nuevos himnos sobre mi casa y la casa que fue de mi madre, sobre un pueblo que me vio nacer. Un himno sobre la familia y la iglesia, sobre el mar y lo que existe debajo de las piedras. Los himnos inspiran al que lo canta.

 
 
 
La enfermedad

Mi madre supo decir agua, sed, pólvora, rasguño, cadáver, miedo, muerte. Ella eterniza sus armas y las pone en la posición correcta de un ejército. Ayer mi madre fue una mujer fuerte, no gorda. Hoy es una mujer que ha perdido líquidos y se ha pegado al hueso que la acompaña. No sé decir qué hueso, solo que la acompaña como un Lazarillo. Mi madre se pone de pie junto a su cama y se despide de las aves que esperan las migajas de siempre. Sus aves suelen ser las golondrinas que lanzan su cuerpo contra el aire. Ella sacude con fuerza su anillo en los dinteles de la ventana. Luego me pide hojas blancas para recortar pequeñas mariposas. Las golondrinas juegan con sus pequeños bichos en el aire.

 

Zurelys López Amaya (Foto cortesía de la autora)

Zurelys López Amaya
(Foto cortesía de la autora)

Zurelys López Amaya (La Habana, 1967). Poeta y narradora. Ha publicado los poemarios “Pactos con la sombra” (Editorial Unicornio, 2009) Y “Rebaños” (Ediciones Extramuros, 2010). Fue finalista del Concurso Internacional Los Odres de Murcia, España. Actualmente trabaja como especialista en el Centro Cultural Dulce María Loynaz.

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Información

Esta entrada fue publicada el 10/01/2015 por en Poesía.
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