Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Requiem

ENA COLUMBIÉ

 

A Pititi

Me mata el sensualismo de las mentes pulcras y
el suburbio miserable donde nace la flor primigenia.
Me matan los abismos donde desciendo en busca del pantano
y las cumbres con ascensos obligados de reptiles.
Me matan los aplausos
prefiero esas manos acariciando mi piel
el placer del abrazo intenso
y los rincones donde suele aparecer un beso.
Los hombres han separado el cielo de mi lecho
intentando doblegarme el entusiasmo
entonces mi conciencia se ha reconocido sabia
libre de nudos y promesas
únicamente atada a la soledad del viento
a los cantos glebales y a mi pensamiento bárbaro.
Nadie sospecha que soy brutal
violenta mientras más profunda
que necesito reafirmar mi fuerza
para no sentirme perdida.
A veces amparo mi cólera en la almohada
refugio antiguo para controlar los miedos.
Me matan los recuerdos  las síntesis
todos los conflictos  puedo probarlo.
Salgo de los atardeceres redimida
la vida me toma de la mano
trata de imponer sus designios
pero no los acato y se termina la redención.
Soy una montaña que aparece en el horizonte
y dice aquí estoy yo  y con eso basta.
Me precipito ante el abrazo de la tarde
un abrazo es siempre la respuesta y pienso
Dios quiero el goce de todos los abrazos.
No hablo nunca  prefiero no hacerlo
me matan las palabras y tanta impronta.
Muero en silencio desde la ventana de los gatos.
Muchas son las voces que cantan  voces mendaces
engañosamente fecundas  rítmicas  vibrantes
voces que se arrojan a la sabiduría bajando los parpados
porque en realidad no pueden ir lejos.
Detengo el vaso de ron a centímetros de la boca
miro el borde cristalino pero nada veo
sólo mi pensamiento que está seguro en mi misma.
Ya no creo en la cercanía de un espíritu gemelo
capaz de penetrarme.  Bebo.
Me mata la multitud  la aborrezco
las miradas que buscan cortantes la mía
tratando de asirme suplicantes.  Me enferman.
Soy soberbia  lo sé
y detesto las miradas que no busco
los ojos que tratan de ser limpios  de comprarme.
No soy sana  soy una ególatra oculta en una ostra
no soy como ellos creen.  ¡Si supieran!
Si supieran que me escabullo de la tristeza provocativamente
que el alcohol recoge mi dolor  y me drogo  y fumo
porque estoy en medio de la fatalidad irascible
probando todos los pecados.
Mi mano dejará la simiente y se desvanecerá.
Desapareceré.
Me río de los que me desdeñan.  Me matan
porque de ellos será el reino de los cielos
el paso firme y la ostentación
el poder y la riqueza por siempre.
Aullarán los perros en las casa cuando mi mente estalle
porque mía será la gloria.
Por fin tengo un alma sólo mía
mi alma propia y mi festín de vicios sin testigos
por fin puedo gritar mis pasiones
disfrutar mi espectáculo nauseabundo
puedo gozar el tormento de mi vida
gastada y seca en solitar.
Soy al fin dueña absoluta de mí misma
me despojé de cuanta alma quedó ligada al alma mía
no más claudicaciones ni perdones
tal vez este desierto sin luz me lleve a ver la cara de Dios
o del maldito diablo que también me ronda.
Ya no volveré a lamer la fuente de la virtud
esperaré desnuda ante el cadalso sin pena
con mis carnes maltratadas por el tiempo
con mis viejos huesos enfermos descubiertos.
No voy a apretar los puños  lo haré con el gatillo
y esperaré desnuda pacientemente
los violentos estertores de la muerte.
Voy a reír incluso cuando el dolor me inunde.
Mi vida y su victoria serán devoradas en un segundo
en el momento exacto del grito  en el último estertor
en ese instante me iré en silencio
simplemente  sin remordimientos.
Me mata el banal interés por los ascensos
por lograr un alma armónica  serena  equilibrada
majestuosa alma que busca regalarse el éxtasis.
Yo necesito la congoja para sentir el desconsuelo
que padeció Dios al ver lo que era el hombre.
Estoy exhausta y agonizante
buscando la inmortalidad de una huella
ya quiero librarme también de esta alma mía
que gime y que se arrastra  de esta lánguida alma
que debe morir  de muerte sucumbida y absoluta.
 

Ena Columbié (Foto de Ernesto G.)

Ena Columbié
(Foto de Ernesto G.)


 

ENA COLUMBIÉ (Guantánamo, Cuba). Escritora y artista gráfica. Licenciada en Filología. Ha publicado los poemarios: Ripios y Epigramas (2001), Ripios (2006), Solitar (2012) e Isla (2012). En narrativa Luces (Editorial Silueta, 2013), Dos cuentos (1987); la antología Las horas (2011), y el cuaderno de crítica literaria El Exégeta (1995). Textos suyos han aparecido en las antologías Lenguas Recurrentes (1982), Lauros (1989), Epigramas (1994), Muestra Siglo XXI de la poesía en español (2005), La Mujer Rota (2008), y Antología de la poesía cubana del exilio (2011) entre otras. Codirige las editoriales, EntreRíos y AlphaBeta. Dirige el blog de ensayo y crítica de arte y literatura El Exégeta. Reside en Miami.

Anuncios

7 comentarios el “Requiem

  1. Manny
    12/04/2015

    Un monumental poema Ena. Abrazo, Manny

  2. Juan Cueto-Roig
    12/04/2015

    Me gustó mucho. Felicidades.

  3. Carlos Rostgaard
    12/04/2015

    Me atrevo a decir que fui el primero en escuchar este poema, y de inmediato lo reclame como mio, le pedi a Ena que me lo regalara y asintió con la cabeza y con la voz, desde entonces me pertenece,su esencia es ella y tambien la reclamo, porque segun es capaz de escribir de tiempo en tiempo los mejores poemas, es capaz de ser, al menos para mi, el mejor ser humano, y este poema es ella, definitivamente ella.

  4. Maya Islas
    12/04/2015

    Como te dijo Manny, este poema es monumental. La honestidad, el poder
    de la palabra diciendo su verdad. El encuentro consigo misma en todos sus
    aspectos y confiándolo a los lectores. Me consta, además, la calidad humana
    de esta poeta y que ha sido un ejemplo de vida para mi.

  5. Jan Olivares
    13/04/2015

    Coincido contigo Pititi…solo puedo repetir el mismo comentario que puse en Facebook….
    Ella!!!
    Con su soberbia ….pero que amamos….
    Ella…..La Bestia …..”????”

  6. elisabet
    14/04/2015

    Es realmente autentico. felicidades ,ya pocos son los que consiguen hacer poemas que te dejen sin respirar.
    te digo :senti que fui buscando el fondo hasta tocarlo.
    contiene las 4D.
    !Grandioso!

  7. Lissette
    22/04/2015

    Es queja, lamento, soledad, lucha y victoria. Sobre todo eso Enito, victoria del espiritu y el alma. Gracias amiga por dejarnos deleitar con este coctel de sentimientos que nos hace meditar… Y leerlo una vez mas!

Los comentarios están cerrados.

Información

Esta entrada fue publicada el 12/04/2015 por en Poesía.
A %d blogueros les gusta esto: