Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Insulismos

AÍDA CHACÓN

 
Insulismos
 
I
 
La ciudad me traga con su tremenda oscuridad
[me carcome su aliento marino].
He parido un silencio rotundo
se escurre por mis piernas,
corre por la acera llenándolo todo
como una mancha de salitre que nunca se saca
no entiendo una palabra, no sé la lectura de los labios…
me he vuelto sorda a fuerza de no escucharme
―ni para adentro puedo oírme―
[escribo con un creyón en el espejo]:
“La soledad no es una maldición.
La soledad es una maldición”.
 
 
II
 
Camino sin ruta buscando el mar.
El olor a sal me guía, lo mismo el viento
marino que trae soplos del norte
me vuelvo loca de ausencias en esta prisión de agua
atrapada
he olvidado cómo fue que llegué
pero sé que todos queremos huir
arrojarnos al mar y escapar
a nado
o esperar el día que,
por fin, un ave nos saque de aquí…
 
 
III
 
Huyo a la búsqueda del dolor de la ausencia
no entiendo
busco una honda distancia con todo mi mundo
y ahora no pertenezco
y lloro
porque aún no sé qué hacer con tanto silencio
ni cómo hallar el camino de regreso.
 
 
IV
 
Un día me canso del silencio y no me paran la boca
me arranco a contar lo que han visto mis ojos
―de día y de noche―.
Un día me harto de este silencio embrutecido y repetido
y cojo mi maleta y me largo de aquí
azotando la puerta y sin decir adiós a ninguna persona.
Un día me canso,
me largo,
brinco el malecón
y me arrojo hacia las boyas
sin más flotador que toda esta nostalgia
con la corazonada de saeta
un día…
aunque no sepa cuándo
aunque sea nadando, yo me largo.
 
 
V
 
¿Qué pasa que después de unos días la isla se me ha vuelto cárcel?
¿Qué pasa que todo el que llega quiere huir?
 
 
VI
 
[Silencio…
quiero engañar a este mar centinela… para poder escapar].
 
 
VI
 
No ahoga el agua, sino la isla;
no mata el hambre, sino la lengua;
no habla la voz, sino el silencio…
―y en medio de todo eso―
nos salva el mar picado
enfurecido por el invierno
la noche oscura y el trago de ron,
la esperanza del cambio,
la muerte constante de cada día
y la música bruja que nos hace bailar.
 

Aída Chacón (Foto cortesía de la autora)

Aída Chacón
(Foto cortesía de la autora)

Aída Chacón (México, 1983). Obtuvo la licenciatura en Lengua y Literatura hispánicas así como la maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es investigadora independiente en literatura tradicional y popular. Ha participado en encuentros y congresos nacionales e internacionales. Su narrativa y poesía se han publicado en varias revistas impresas y digitales de México, Argentina, España, Costa Rica y EE. UU. Es autora del libro de cuentos Agua ardiente (Kapelmex, 2009). Actualmente es miembro del consejo editorial de la revista cultural Álamo nocturno, en Xalapa, Veracruz. Durante años escribió bajo el seudónimo de Ylla Kannter, ahora quiere volver a ser Aída.

Tiene un blog de poesía: http://yllakannter.blogspot.mx/
https://www.facebook.com/ylla.k.ruz

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Esta entrada fue publicada el 26/07/2015 por en Poesía.
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