Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Adán bajo la Luna y otros poemas

GERMÁN GUERRA

 
Adán bajo la Luna
 
Caminó hasta el lugar en que los hombres
fueron sólo la intuición de unas sombras,
un golpe de memorias después del horizonte.
Lo detuvo el abismo, el dolor de las horas,
el temblor de la sed, el peso de las ruinas,
el cuerpo de la noche y el llanto de unos niños.
 
Con las manos calladas, sin rostro, sin espejos,
cavó un pozo en la arena y recostó la espalda
en el tronco cansado del árbol de la vida.
Con los ojos vendados, al final del desierto,
donde la curvatura del planeta y el silencio
maceran corazones y parten las palabras.
 
Deambuló la tristeza del vuelo de los pájaros
que trazan en el viento las rutas del exilio.
Huérfano de albas y ponientes, con el pecho
tatuado de promesas, tejiendo la esperanza
en las altas paredes que regala el olvido,
    eterna soledad de Adán bajo la Luna.
 
 
 
El cuerpo de las horas
 
El cuerpo de las horas y la noche
son escombros, latidos que desangran
el árbol de la estirpe. Todo es polvo
devorando los templos y las casas.
 
Las murallas las plazas las provincias
sostienen la memoria de los pueblos
lanzados entre el fuego y la miseria
del vasto desamparo de los hombres.
 
El golpe de la vida con su muerte
masacra las ciudades y estas almas
hundiendo en el presente sus silencios
ya martillan las puertas del olvido:
un barranco tatuado por el miedo
en la noche y el cuerpo de las horas.
 
 
 
Testamento
 
Hoy escribo en silencio
al centro de una esfera
estas viejas palabras
marcadas por las horas
mientras canto mi nombre
y el nombre de la muerte
y escribo un testamento
que deja en heredad
las pocas posesiones
que nunca fueron mías
los hijos que no tuve
los golpes los espejos
los sueños la memoria
la vieja piel gastada
de un siglo sin aliento
y el último domingo
de esta larga Cuaresma
el viento de la tarde
la casa los abrazos
las puertas condenadas
la sangre del olvido
el vuelo de los pájaros
concierto de fantasmas
que devoran las islas
las ruinas de este circo
la imagen detenida
de una vieja película
que siempre repetimos
un grito en el ocaso
el peso de una sombra
la sombra de los muros
la diáspora el cansancio
el insomnio las velas
las noches sucesivas
la sed el hambre el frío
el golpe del martillo
en la vieja campana
la música el silencio
los saxofones ciegos
la espada en la garganta
el sepia de las fotos
que nunca nos hicimos
la impotencia del miedo
las prisiones la espera
el hacha del verdugo
y estas sombras tan largas
donde firmo en silencio
las últimas palabras
de un viejo testamento.
 
 
De Nadie ante el espejo (Bokeh, 2017, en preparación)
 

Germán Guerra (Autorretrato)


 

Germán Guerra (Guantánamo, Cuba, 1966): poeta, fotógrafo y editor. Estudió Informática y Bibliotecología en la Universidad M. V. Lomonosov de Moscú y en la Universidad de La Habana. Reside en Estados Unidos desde 1992. Ha publicado Dos poemas (Colección Strumento, Miami, 1998), Metal (Dylemma, Miami, 1998), Libro de silencio (Ediciones EntreRíos, Los Ángeles–Miami, 2007) y Oficio de tinieblas (Aduana Vieja, Valencia, 2014). Trabaja como editor de noticias y diseñador gráfico en el periódico El Nuevo Herald de Miami.

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Esta entrada fue publicada el 22/07/2017 por en Poesía.
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