Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Consortes

MAGALI ALABAU

 
Consortes
 
Apaga la luz,
observa el reposo del tiempo
entre ondas congeladas
adornando los vidrios.
Nada falso escapa.
La oscuridad es testigo
de la lucha entre las sombras.
El cortejo se adentra
en espacios afilados,
cáscara y fantasmas
se desprenden
sembrando la noche.
Con cuchillo,
punzón,
y tijera
entras al reino.
Muda,
sin forma,
sin piel ni tejidos,
así entras.
Crees que estás segura
en este augurio
de señales que trazan
la apoteosis.
Estamos al borde,
al borde siempre
de esa risa inocente,
de creencia en leyes temporales.
Odiseo,
Homero a Ítaca vuelve,
aunque con miedo.
Los de allá veo,
los de ahora,
los que nacieron
del fuego en Troya.
Entre los escombros, ciegos
inmóviles entre las ruinas.
Estuve en Troya,
pisé a Ítaca,
me devolví
cuando todos salieron huyendo
hacia los barcos.
Corté maletas,
mi ropa dejé atrás.
Roma esparcida,
como aura tiñosa
roe desperdicios.
La isla está destruida
para mí,
no para ti.
He contado edificios carcomidos,
cerberos desollados en las calles,
verdes hombres
que al paso cortan hasta piedras.
Una isla donde el mar azul me hablaba,
donde su latido igual me alcanza
aunque no tenga residencia en el océano.
Isla viva,
De ti salen copias de reptiles voraces,
espíritus que repiten
un tanto fustigados
la caída de tus muros,
los tantos sanatorios
donde viven los cuerdos.
Donde voy
la niebla no me deja avanzar,
espía mi corazón
que ya se ha vuelto líquido
de tanta espera.
En la distancia entablo
la conversación con sordomudos.
Las mujeres de Troya tratan
de aplacar el fuego.
Acompáñame,
dime que si vuelvo
las ruinas no olerán
mi perfume putrefacto.
Rómpanse tímpanos de hiel,
autentica agonía de gente
que no tiene,
que suda sin parar,
que se levanta al campo
sin dientes
ni espejo.
Mira adentro lo que ha pasado.
No, Homero no dirá sus versos,
ni mirará la isla,
la Troya devastada
como hizo en otros tiempos.
Héctor es cada hombre
desplazado en la tribu
de aqueos.
En esas tierras, cortes y círculos,
lamentos, bultos, peticiones.
La huida deseada en cada lengua,
en esas frasecitas que desdicen
el desarticulado golpe de los labios.
Si hay protesta, hay sangre
y barrotes en cajas solitarias.
El reino de los locos,
penumbra de demonios.
¿Qué poder les dio esa religión
que han copiado de cíclopes?
La niebla ha dejado que entre.
Tengo náuseas,
tengo escalofríos,
tengo miedo a enceguecer.
Mis ojos abiertos
entre dos mundos preguntan
a esa reina de consortes,
imagen que atrae y desquicia,
¿no ves la trampa en esa condecoración
de los reptiles?
Hay peligro,
quítate las plumas,
deshazte del vestido,
rápate el pelo y di
la palabra asesino.
Dentro de tu camastro
no te acurruques con sus panteras.
Debes abandonar Troya,
corre que el fuego ya está cerca.
No mientas por pena,
no mires la llama
y tampoco creas que puedes
apagarla.
Espanta, troyana,
quítate todo y huye.
Esos galardones del templo,
del brujo inservible
revolcado en la arena
y el plasma
cercenarán tus dedos.
No descartes
la claridad de la noche.
No te pierdas porque te alumbra ahora.
A veces a tu lado, a veces en el otro.
La luna también traiciona.
 

Magali Alabau
(Foto: Rodolfo Martínez Sotomayor)


 

Magali Alabau (Cienfuegos, Cuba, 1945). Escritora, poeta, actriz y directora de teatro cubana. Estudió teatro en la Escuela Nacional de Arte. A los 18 años dirigió el estreno de Los Mangos de Caín, de Abelardo Estorino, hoy ya un clásico del teatro cubano. En 1967 se establece en Nueva York, donde funda junto con Manuel Martín el Duo Tehater. Actualmente reside en Woodstock, donde desde hace años realiza, junto a la artista visual Sylvia Baldeón, una labor de adpción y protección de animales. Entre sus libros se encuentran: Electra y Clitemnestra (1986), La extremaunción diaria (1986), Ras (1987), Hermana (1989), Hemos llegado a Ilión (1992 y 2013), Liebe (1993), Dos mujeres (2011), Volver (2012), Amor fatal (2016) e Ir y venir: poesía reunida 1986-2016 (2017). Entre otros ha obtenido el Primer Premio de Poesía de la Revista Lyra (1988), la Beca «Oscar B. Cintas» de Creación Literaria (1990-1991), y el Premio de Poesía Latina otorgado a su libro Hermana, por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York (1992).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 20/08/2018 por en Poesía.
A %d blogueros les gusta esto: