Revista Conexos

Una revista de arte y literatura, sin fronteras generacionales ni geográficas

Las confesiones de María Tibisí

MANUEL C. DÍAZ

 

El cuento, como género literario, ha caído en desuso. A las editoriales no les interesa. Sostienen que el público prefiere obras de más largo aliento, como las novelas. Quizás tengan razón. No es de extrañar, entonces, que cada vez menos escritores lo cultiven. Por suerte, hay autores que los siguen escribiendo y editoriales que continúan publicándolos. Una prueba de ello es Las confesiones de María Tibisí y otros cuentos (Editorial Silueta, 2018) el más reciente libro del escritor cubano Juan Cueto, una magnífica colección de relatos en los que aparecen, intercalados con los inéditos, algunos de sus más conocidos, como Mira la hora que es, Los nichos vacíos y Las confesiones de María Tibisí, que le da título.
  La mayoría de los cuentos de Cueto casi siempre son cortos, contados en apenas un par de páginas; algunos en una frase, como su famoso Capitoné de solo ocho palabras: “Palpando el capitoné comprendió que lo habían sepultado”. Sin embargo, su nuevo libro comienza con uno un poco más extenso, el titulado Dos pájaros de un tiro, un relato de varias páginas con un argumento sencillo pero con todos los elementos del género: introducción, desarrollo y desenlace. Está escrito, eso sí, con su acostumbrada precisión (ni una palabra de menos ni una de más) y su gran sentido del absurdo: “De repente, un hombre entró corriendo a la platea y saltó con brusquedad al proscenio. Él mismo abrió el telón y ordenó: Si alguien no ha desactivado su teléfono móvil, hágalo ahora mismo”. Lo que sigue es una historia que se balancea, hasta el inesperado final, entre la alienación y la sorpresa.
Pero cuando uno espera que los cuentos siguientes sean también de cierta extensión, Cueto retoma el microrrelato y nos regala tres joyas del género. Ninguno, por su brevedad, necesita ser explicado; les basta su propio tono y estilo. En el primero de ellos, Sueño eterno, nos dice: “Soñó que soñaba y soñaba y no despertaba. Y no despertó”. En el titulado Playa, dos docenas de palabras convierten una anécdota en tragedia: “-Ve, pero prométeme que al primer trueno sales del agua-. Pocos minutos después de que la madre escuchara el primer trueno, llegaba a la orilla el cuerpo del muchacho”. El tercero, Un ramo de flores, nos hace reflexionar sobre el desamor y los desencuentros: “Segundos antes de estrellarse contra el pavimento vio en la acera, con un ramo de flores en la mano, a quien había sido el causante del suicidio”.
  Pero no todos los cuentos son fugaces imágenes de cotidianeidad. En algunos, Cueto se aventura en la temática cubana, como en Oda a la cebolla, en la que narra la deserción (ya no tienen necesidad de hacerlo; ahora van y vienen) de un intelectual de la isla: “Clara, ¿eres tú? Soy Luis, tu primo. Estoy aquí en México. Vine a recibir el premio a mi última novela”. O la titulada Fe de vida, en la que aborda con humor el tema del envío de remesas a los familiares en Cuba: “Durante las últimas décadas del siglo pasado, cinco miembros de una ilustre y numerosa familia habanera que había optado por permanecer en Cuba, comenzaron a morirse en perfecto y natural orden cronológico, excepto la más joven, que en los albores del siglo XXI decidió vivir indefinidamente”. Sí, pero solo hasta que el hijo de uno de los exiliados decide visitar la isla para comprobar si la prima tercera todavía estaba viva. Lo que descubre es puro realismo mágico a la cubana: hay que resolver; tú sabes como es eso.
  Las confesiones de María Tibisí es un estupendo libro de cuentos. Todos están escritos con ese lenguaje conciso (aunque no exento de imágenes de alto vuelo literario) al que Juan Cueto nos tiene acostumbrado. Y ha hecho bien en publicarlo. Los cuentos, como género, merecen una segunda oportunidad. No importa lo que algunas editoriales digan.
 
 

Las confesiones de María Tibisí
(Editorial Silueta, 2018)


 

Juan Cueto-Roig
(foto: cortesía del autor)

Juan Cueto-Roig nació en Caibarién, Cuba. Exiliado de la Isla en 1966, reside actualmente en Miami. En 1996 publicó En la tarde, tarde (Poesía), Editorial Sibi, Miami. En 2000, Palabras en fila, en clase y en recreo (Poesía), Editorial Verbum, Madrid. En 2002, Ex-Cuetos (Relatos), Ediciones Universal, Miami. En 2004, Hallarás lobregueces (Relatos), Editorial Ultra Graphics, Miami y En época de lilas (Traducción al castellano de cuarenta y cuatro poemas de e. e. Cummings), Editorial Verbum, Madrid. En 2007, Verycuetos (Crónicas), Editorial El Almendro, Miami. En 2009, Veintiún cuentos concisos (Relatos), Medalla de oro en el Florida Book Award 2009, Editorial Silueta, Miami. En 2010, Constantino P. Cavafis. Veintiún poemas (traducidos del inglés), Editorial Ultra Graphics, Miami. En 2011, Esas divinas cosas. Tribulaciones y alegrías de un traductor, Editorial Silueta, Miami. Y también en 2011, Raquel Revuelta, a la memoria de una gran actriz. Edición limitada y de lujo, Beard Publishing Inc., Santa Ana, California. En 2013, Lo que se ha salvado del olvido. Poemas y relatos de mi infancia, Editorial Silueta, Miami. En 2014, Verycuetos II (Crónicas), Editorial Silueta, Miami. En 2016, Fruslerías (Elucubraciones, divertimentos y contracuentos), Editorial Silueta, Miami. En 2017, Palabras en la tarde. Antología personal y selección de poemas traducidos (Poesía), Editorial Verbum, Madrid, España. En 2017, Verycuetos III (Crónicas), Editorial Silueta, Miami.
 

Manuel C. Díaz
(foto: cortesía del autor)

 

Manuel C. Díaz (La Habana, 1942), fue encarcelado por intentar abandonar el país en una lancha. Indultado en 1979, se radica en Miami con su familia, donde vive desde entonces. En 1993 publicó El año del ras de mar, una novela corta donde narraba parte del horror que le ha tocado vivir al pueblo cubano. En 1996 publicó Un paraíso bajo las estrellas, una colección de cuentos cortos que, algún tiempo después, fueron transmitidos a Cuba por Radio Martí. En 2001 publicó una novela titulada Subasta de sueños, donde abordaba, una vez más, la dolorosa tragedia cubana. Su más reciente novela, La virgen del malecón, fue publicada en 2013. En el 2016 publicó De Cádiz a Normandía, un libro en el que recoge las crónicas de viajes que han aparecido en la sección Pasaporte de El Nuevo Herald. Sus trabajos han aparecido en diferentes revistas literarias. Es miembro fundador del PEN CLUB de Miami. Desde hace más de veinte años escribe reseñas literarias y crónicas de viaje para El Nuevo Herald.

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Esta entrada fue publicada el 24/11/2018 por en Reseña.
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