Revista Conexos

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“Orígenes de lo eterno…” La historia en los cuentos de Lourdes Vázquez

ENA COLUMBIÉ

 

Lourdes Vázquez es la narradora portorriqueña más importante de los últimos años, ha sido publicada, premiada y traducida, y se hizo muy visible cuando en el 2002 ganó el prestigioso premio de cuentos Juan Rulfo, en el cual se premiaban tres categorías: novela corta, cuento y fotografía, Existe en su haber una larga lista de nombres notables de la historia literaria Latinoamericana.
  Lourdes Vázquez tiene en su haber más de una veintena de títulos entre los que se encuentran: Bestiario: Selected Poems 1986-1997 (Bilingual Review Press, 2004); Tres cuentos y un infortunio (Fundación A. Ross, 2009); La mujer, el pan y el pordiosero (Eón, 2010); Adagio con fugas y ciertos afectos: mis mejores cuentos (Editorial Verbum, 2013); Un enigma esas muñecas (Torremozas, 2015); y cierra el año pandémico 2020 con otra colección de cuentos: Orígenes de lo eterno y así las cosas (Editorial Verbum, 2020).
  El triunfo del arte y la literatura radica en alto grado, en contar. Una buena historia siempre estimula la imaginación del autor y de su lector. Un poema se engrandece cuando cuenta, también una canción y una pintura, una fotografía. Cuando la creación se va más allá al mero amaneramiento y balbuceo se pierde toda perspectiva y no se llega a nada serio. Lourdes Vázquez cuenta. Lo cuenta todo: El camposanto: un territorio largo y angosto de una sola vereda que colinda al mar, tapiado y cerca de un pequeño acantilado, ahora despoblado. La gente bien de estas islas, ante el terror a la muerte, ubicaban los cementerios de frente al océano para que los espíritus no se mezclaran con los vivos e hicieran su camino libre de trabas. También es dada a “reconceptualizar”: la locura, en su crueldad, puede ser un estado solitario, como un desierto sin luna (…) El tiempo es un hilo de sustancia gelatinosa capaz de determinar el momento de los encuentros.
  Vázquez es meticulosa y evocadora, en Orígenes de lo eterno y así las cosas, recrea los detalles y podemos sentir como los disfruta mientras lo cuenta. A medida en que crece el relato, va creando un universo de invitaciones al lector. Narra todo lo leído, todo lo visto, lo escuchado. En uno de los mejores cuentos del libro, “1944: Año del mono” narra aquello que conoce, pero también lo que le han contado: Mi lavandera favorita era la abuela, la madre de mi madre, la que con cesta en mano, caminaba por veredas, zaguanes, patios, calles, callejones y aceras de la ciudad: infestada de niños ambulantes, infestada de cuerpos en las esquinas aguantando paredes, siempre con la urgencia de tirar un piropo de mal gusto, con la urgencia de orinar o escupir frente a ti. El mapamundi de las lavanderas era uno abierto a todo. Por demás violento. Es transparente cuando escribe, tanto que si te fijas bien, sentirás el aliento del acento característico boricua. Las referencias son también algunos de los recursos que sustentan sus historias: Cuando el 1 de enero de 1944 el Royal Air Force del Reino Unido envía 421 aviones para bombardear Berlín, la isla se cayó de borrachera. Está escrito que el ron salvó la economía, pero también el concreto reforzado usado para la construcción de bases militares; aun así el Gran Cangrejo auguraba penurias y la luna llena iluminaba la casa del ogro. Todo gracias al circo montado por el War Department.
  Dentro de este manojo de cuentos que conforman el libro hay una presencia permanente de la mujer, que aunque es mostrada fuerte y poderosa, está llena de sensibilidad femenina, sin que exista antagonismo en ello. La realidad y la imaginación se entrecruzan en una delicada forma de mirar y entender el mundo, esa mirada de águila que tienen muchas mujeres y que las ayudan a descifrar los misterios de la vida y de la muerte: …la abue no se escuchó, porque aquella fue la noche en la cual mi abuela se enfrentó a la luz de la que solo las almas que han regresado hablan. En medio de la maleza y la tierra llena de manchas, la abuela abrió su fragancia de par en par para que las cerraduras reventasen y los peces saltasen de su casa de cristal…
  Historia, poesía, referencias, detallismo y erotismo son solo algunas de las cualidades de este libro maduro. Solo un detalle sentí que molestó mi lectura ––no quiere decir que le suceda a usted–– fue el uso tal vez excesivo del diminutivo: ojitos, pechitos, soldaditos, huevecitos, chiquitico, esquinita, pueblecito, bracitos, hombrecitos, mujercitas…
  En 2013 cuando se publicó Adagio con fugas y ciertos afectos: mis mejores cuentos, creo tener la razón si digo que la autora se equivocó, que se apresuró en concretar esa selección e incluso al escoger el título del libro aquel, en Orígenes de lo eterno… se encuentran sin lugar a duda muchos de sus mejores cuentos.
  Todo libro tiene de testimonio y este no es la excepción, en él se unen las vivencias de Vázquez, con las de su madre, hermanas, tías, la familia; las de sus amigos a los que siempre escucha como buena dama oidora, pero no se engañe, en ese momento está cazando, buscando en las palabras la presa prefecta para su nueva obra. Esa es la esencia de la creación, capturar momentos, historias que cuentan la vida. De eso se trata todo, de contar.
  El mejor enlace para la adquisición del libro será acceder a la web de Verbum o dirigirse a: https://editorialverbum.es/producto/origenes-de-lo-eterno-y-asi-las-cosas
 

Orígenes de lo eterno y así las cosas
(Verbum, 2020)


 
 

Ena Columbié
(foto: cortesía de la autora)


 

Ena Columbié, escritora y artista. Licenciada en Filología. Ha obtenido numerosos premios en crítica literaria y artística, cuento, poesía y ha publicado más de una docena de libros entre los que se encuentran: El Exégeta (Editorial Oriente, Cuba, 1995); Ripios (EntreRíos, 2006); Las Horas (Strumento, 2011); Solitar (Alphabeta, 2012); Isla (Alphabeta, 2012); Luces (Silueta, 2013); Sepia (Betania, 2016); Dossier Mireya Robles (La gota de agua. Selección y prólogo, 2016); 13 Poetas (Hypermedia. Ed. Selección y prólogo, 2017); Jazz (Aduana vieja, 2018); Confesiones de un idiota (Silueta, 2018); Intimisma (Alphabeta, 2018); Piedra (Bokeh, 2019) y Nauseamundo (Piedra de Sísifo, 2020). Escribe para el Nuevo Herald. Como artista ha expuesto en varios países de Latinoamérica, Europa y EE.UU. Ha colaborado en periódicos y revistas especializadas, ilustrando portadas de revistas de arte y libros de escritores importantes, entre los que se encuentra: Ante-Réquiem y en camino, de Ernesto Kahan, Premio Nobel de la Paz y Premio mundial de poesía Andrés Bello. Reside en Miami. Tiene dos blogs, uno de crítica literaria, http://elexegeta.blogspot.com/?view=magazine, y http://lapituart.blogspot.com/, blog personal de arte.

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Esta entrada fue publicada el 07/02/2021 por en Reseña.
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